Toda la familia se coloca alrededor de la Corona de Adviento. Procuren tener una luz tenue para que destaque la vela que será encendida.
Primer domingo: Esperanza
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.
Guía: Querida familia: Al comenzar el nuevo año litúrgico vamos a encender la primera vela de esta corona con que inauguramos también el tiempo de Adviento. Sus luces nos recuerdan que Jesucristo es la luz del mundo. Su color verde significa la vida y la esperanza. La corona de Adviento es, pues, un símbolo de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte, porque el Hijo de Dios se ha hecho hombre y nos ha dado la verdadera vida.
El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona deben significar nuestra gradual preparación para recibir la luz de la Navidad. Por eso hoy, primer domingo de Adviento encendemos su primera vela.
(Alguno de los presentes hace la lectura)
Escuchemos el santo Evangelio según San Mateo
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
“Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán.
Por tanto, estén en vela, porque no saben qué día vendrá su Señor. Comprendan que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.
Por eso, estén también ustedes preparados, porque a la hora que menos piensen viene el Hijo del hombre” (Mt 24, 37-44).
Palabra del Señor.
Guía: Encendemos, Señor, esta luz, como aquel que enciente la lámpara para salir, en la noche, al encuentro del amigo que ya viene.
(Alguno de los presentes enciende la vela)
Oremos
Guía: En la primera semana del Adviento queremos levantarnos para esperarte preparados para recibirte con alegría. Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen.
Queremos estar despiertos y vigilantes porque tú nos traes la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más verdadera. Que esta semana estemos iluminados con tu luz para que vivamos alegres haciendo tu voluntad. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Todos: Amén.
¡Ven Señor Jesús, ven Señor Jesús!
(Se puede entonar un canto).











