Los católicos orientales y la mayoría de los cristianos ortodoxos celebran un «ayuno de Navidad», observando ciertas reglas en preparación para esta fiesta.
Aunque muchos conocen las normas de ayuno durante la temporada penitencial de Cuaresma, pocos saben que, históricamente, el Adviento también era un tiempo de ayuno para los católicos antes de la gran fiesta de Navidad.
Las tradiciones de ayuno que rodean el período previo a la Navidad han sufrido muchos cambios a lo largo de los siglos, pero los católicos orientales y los cristianos ortodoxos siguen observando una serie de normas que les han sido transmitidas.
Ayuno de Navidad
A partir del siglo VIII, los cristianos orientales redoblaron sus preparativos para la Navidad. Creían firmemente en la antigua máxima "ayuna antes de festejar" y seguían el ejemplo de Cristo, que ayunó durante cuarenta días en el desierto antes de comenzar su ministerio público (Mt 4, 1-25).
Para prepararse adecuadamente para la gloriosa celebración de la Navidad el 25 de diciembre, ayunaban durante 40 días, comenzando el 15 de noviembre y terminando en Nochebuena. A diferencia de la actual observancia de la Cuaresma en Occidente (en la que los domingos están exentos del ayuno), el ayuno oriental incluye los domingos. También se le llama "ayuno de Felipe», ya que comienza después de la fiesta de San Felipe Apóstol en el calendario bizantino.
En términos generales, durante este periodo evitan la carne, los lácteos, el pescado, el vino y el aceite, aunque las normas del ayuno suelen variar según cada iglesia en particular.
Cuaresma de San Martín
Curiosamente, los católicos romanos tenían un ayuno similar que comenzaba alrededor de la festividad de San Martín, el 11 de noviembre. Se llamaba «Cuaresma de San Martín», ya que se consideraba similar a la Cuaresma.
Sin embargo, no era un ayuno diario, sino que solo se observaba los lunes, miércoles y viernes. Era un ayuno riguroso, similar al del Viernes Santo y el Miércoles de Ceniza.
Además, al igual que en el pasado se pedía a los católicos que se abstuvieran de comer carne durante toda la Cuaresma, la misma norma se aplicaba durante el periodo previo a la Navidad.
Este ayuno en la Iglesia Católica Romana desapareció gradualmente y, en el siglo XX, el único tipo de ayuno que se conservaba era la abstinencia de carne los viernes.
Los católicos romanos no tienen la obligación de ayunar o abstenerse de comer carne durante el Adviento o desde el día de San Martín, pero algunos católicos han intentado revivir esta tradición con la esperanza de preparar tanto sus cuerpos como sus almas para la celebración del nacimiento de Cristo.












