KPop Demon Hunters. Un título complejo, pero sorprendentemente bien integrado por las generaciones más jóvenes, para esta película de animación surcoreana que bate todos los récords desde su estreno. Para los no iniciados, el "Kpop", abreviatura de "Korean Pop", es un género musical surcoreano que abarca varios estilos, desde el pop hasta el rap, y "demon hunters" significa "cazadores de demonios".
Si tienes hijos en primaria o secundaria, es muy probable que hayan visto u oído hablar de KPop Demon Hunters. Y con razón. Es la película más vista en Netflix desde la creación de la plataforma, con 236 millones de visualizaciones en los dos meses siguientes a su estreno. Es posible que sus hijos canten a pleno pulmón su tema estrella: Golden, que hasta la fecha acumula más de 742 millones de visualizaciones en YouTube.
¿No recomendado para menores de 10 años?

Producida por el estudio estadounidense Sony Pictures Animation, KPop Demon Hunters es una comedia musical animada, inspirada en la cultura coreana, con pegadizas canciones de Kpop y el estilo iconográfico del manga. La trama se basa en la lucha de tres cazadoras de demonios, que también son cantantes de Kpop, contra un grupo rival al servicio del malvado Gwi-Ma, cuyo objetivo es aniquilar a los "fans" robándoles el alma.
La plataforma de streaming desaconseja KPop Demon Hunters
Se recomienda para niños mayores de 10 años, alegando "violencia leve". Efectivamente, varias escenas de lucha salpican la película, en las que aparecen hordas de criaturas monstruosas y repugnantes que pueden asustar a los más pequeños. Pero las alusiones bastante triviales al sentimiento amoroso, representadas de forma exagerada por las heroínas boquiabiertas ante los abdominales esculpidos de los personajes masculinos, así como por la letra hiperinsinuante de la pseudocanción de amor Soda Pop, no son nada edificantes para niños de 10 a 12 años, ni mucho menos.
Varios niveles de interpretación
No obstante, la película transmite algunos valores hermosos: la amistad que une a las tres protagonistas, la libertad que se obtiene al aceptar las propias debilidades, la lucha contra el mal, la búsqueda de la verdad, la superficialidad de las apariencias… y que pueden ser motivo de interesantes debates con los adolescentes.
Es posible interpretarlo en varios niveles, más o menos accesibles según la edad del espectador, ya que, más allá de una guerra entre dos grupos musicales, también se trata de una lucha contra un poder demoníaco. Y es esta interpretación la que más divide a padres y educadores.
Recientemente, una escuela infantil británica, la Lilliput Church of England de Poole, en Dorset, prohibió a sus alumnos cantar las canciones de la película, según informa la BBC, por temor a que no se ajustaran a la "ética cristiana" del centro. Es cierto que KPop Demon Hunters cuenta cómo una figura demoníaca, Gwi-Ma, intenta someter a su control al máximo número posible de "almas" y transmite letras de canciones bastante vacías, pero no parece que la película en sí sea "mala".
Una perspectiva cristiana

Por el contrario, aunque está repleto de referencias a la cultura coreana, casi se puede interpretar desde una perspectiva cristiana: la lucha de las tres heroínas puede evocar la que cada uno está llamado a librar contra el diablo para preservar su alma y su libertad. Además, en el "Honmoon", el escudo confiado a las heroínas y que protege las almas contra los ataques del demonio, se puede ver el símbolo del Espíritu Santo como Paráclito. Pero la gran diferencia con la lucha cristiana es que aquí no hay nada espiritual. La lucha espiritual invita a elegir entre el bien y el mal, con el fin de alcanzar la santidad.
En KPop Demon Hunters, la lucha se libra más bien a nivel emocional: el santo grial es "sentirse bien", aunque sea a costa de enterrar "los miedos y las debilidades", mientras que el infierno es "sentirse mal" por la vergüenza y la culpa.
Por lo tanto, no son los valores morales y objetivos del bien y del mal los que predominan en esta película, ni los que guían las acciones de las heroínas, sino los sentimientos, a veces un poco empalagosos. En resumen, un éxito estético y musical para los amantes del pop, el estilo manga y la cultura kawaii, nada malvado, pero tampoco muy edificante.












