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¿Quién proclama las lecturas cuando se celebran sacramentos?

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Paulo Teixeira - publicado el 22/11/25
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Una mirada a las normas litúrgicas plantea la pregunta: ¿deben hacer las lecturas aquellos que recibirán sacramentos como la Primera Comunión o la Confirmación?

Las celebraciones litúrgicas de los sacramentos que marcan la vida de los católicos, como la Primera Comunión, la Confirmación o el Matrimonio son momentos de profunda unión con Cristo. Sin embargo, hay una regla de "buen sentido pastoral" que a menudo pasa desapercibida: aquellos que son el centro de la celebración no deben hacer las lecturas de la Palabra de Dios. 

Pero a todos nos parece bonito cuando un niño que hace la Primera Comunión realiza la lectura en ese día tan importante; o cuando uno de los jóvenes que recibe el Sacramento de la Confirmación proclama la lectura; o incluso cuando uno de los novios, durante la celebración del matrimonio, con emoción, pronuncia una lectura bíblica.

Ciertamente, esto no es un problema, ni algo malo, pero la fe en la Iglesia se nutre de la escucha de la Palabra de Dios. De este modo, quien está en el centro de la celebración de un sacramento debe ser, ante todo, "más oyente de la Palabra que su lector". 

La unión con Cristo

La razón principal de esta recomendación es garantizar que los fieles vivan el sacramento en toda su plenitud. Lo más importante para quienes van a recibir la Primera Comunión o celebrar otro sacramento es hacerlo "en profunda unión con Cristo".

Además, la recomendación tiene como objetivo proteger la serenidad y la concentración de los celebrantes. "Las responsabilidades casi siempre traen consigo cierta o mucha agitación interior y exterior. Si es posible evitarla, tanto mejor", afirma una orientación de la Iglesia católica en Portugal.

Los niños de la Primera Comunión, los adolescentes de la Confirmación o las parejas jóvenes tienen mucho que ganar si están serenos, por lo que cuantos menos servicios litúrgicos tengan que realizar, mejor. 

Esta orientación se refleja en las normas generales de la Iglesia, que insisten en la distinción de funciones en la misa. El Misal Romano determina que, en la celebración:

"Todos, ministros ordenados o fieles cristianos laicos, al desempeñar su función u oficio, hagan todo y solo lo que les compete" (IGMR 91). 

Los lectores deben ser otras personas

Leer la Palabra de Dios en una celebración es muy importante, emocionante y significativo. Pero escuchar la Palabra también debe ser importante. A pesar de la regla general, no es necesario ser rígido. En cuestiones litúrgicas, es necesario tener discernimiento. Puede haber excepciones válidas que justifiquen la participación en el púlpito. 

Es importante tener equilibrio y saber que la vida está por encima de las normas, pero que estas sirven para favorecer el orden de la vida.

En resumen, los niños de la Primera Comunión pueden realizar las lecturas, al igual que los novios y los confirmandos, pero no debe considerarse "obligatorio" que sean ellos, porque en casi todas las iglesias existen lectores preparados que pertenecen al equipo de liturgia. Además, lo más importante para ellos en esa celebración es el sacramento que reciben. 

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