"Como guardianes de la creación de Dios, estamos llamados a actuar con rapidez, con fe y profecía, para proteger el don que Él nos ha confiado", declaró el Papa León XIV en un mensaje de video difundido el 17 de noviembre de 2025 dirigido a los obispos y cardenales presentes en Belém, Brasil, para la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre el cambio climático. El pontífice exhorta a reactivar la dinámica iniciada por los Acuerdos de París en 2015, pero que no se ha materializado, en particular debido a la retirada de Estados Unidos.
"Somos los guardianes de la creación, no rivales que se disputan sus restos", insiste León XIV en este mensaje dirigido a los obispos y cardenales que representan a las "Iglesias particulares del Sur del mundo", reunidos este lunes en el Museo de la Amazonia en Belém.
Seis años después de la asamblea sinodal dedicada a esta región del mundo, organizada en el Vaticano bajo los auspicios del Papa Francisco, su sucesor explica que "la región amazónica sigue siendo un símbolo vivo de la creación, con una necesidad urgente de cuidados".
Observando el compromiso de numerosas naciones en esta amplia negociación multilateral iniciada hace ya 30 años, el Papa se alegra de ver una "comunidad mundial que trabaja unida", prefiriendo "la esperanza y la acción a la desesperación". Sin embargo, constata que este compromiso "ha producido avances, pero no suficientes".
Una urgencia para la salvación de la humanidad
"La creación clama a través de las inundaciones, las sequías, las tormentas y el calor implacable", recuerda León XIV, señalando también las consecuencias humanas y sociales de estos trastornos climáticos, a raíz de la encíclica del Papa Francisco Laudato si’. "Una de cada tres personas vive en una situación de gran vulnerabilidad debido a estos cambios climáticos. Para ellas, el cambio climático no es una amenaza lejana, e ignorarlas significa negar nuestra humanidad común", advierte León XIV.
"Aún estamos a tiempo de mantener el aumento de la temperatura mundial por debajo de 1,5 °C, pero la ventana se está cerrando", insiste, señalando la responsabilidad de los líderes internacionales en la falta de consecución de los objetivos de la COP21.
Esta conferencia, celebrada en París en noviembre y diciembre de 2015, fijó un objetivo mundial de limitar el calentamiento entre 1,5 °C y 2 °C para 2100 con respecto a la era preindustrial. Pero la salida de las energías fósiles no cuenta con el consenso general, y la oposición a este acuerdo se ha convertido posteriormente en un argumento de campaña para algunos líderes políticos.
Denuncia de la falta de voluntad política
"Debemos ser sinceros: no es el Acuerdo el que fracasa, sino nosotros los que fracasamos en nuestra respuesta. Lo que falta es la voluntad política de algunos", explica León XIV, señalando en particular, sin nombrarla, la postura escéptica respecto al cambio climático de la administración Trump.
Desde su primer mandato, en 2018, el Presidente estadounidense Donald Trump decidió retirar la firma de Estados Unidos de este acuerdo, considerado demasiado restrictivo para las industrias fósiles. Después de que Joe Biden lo reincorporara, Donald Trump volvió a retirarse, el 20 de enero de 2025, pocas horas después de su investidura para un segundo mandato.
Por su parte, León XIV subraya que "el verdadero liderazgo" debe pasar por "acciones y políticas climáticas más ambiciosas" que representen "una inversión en un mundo más justo y estable".
"Caminamos junto a científicos, líderes y pastores de todas las naciones y creencias", afirma León XIV. "Juntos enviamos una señal clara al mundo: naciones que apoyan con inquebrantable solidaridad el Acuerdo de París y la cooperación climática», insiste León XIV, pidiendo que se prefiera «la cooperación a la división y la negación".
Tras la solemne inauguración de la conferencia sobre el clima, a la que asistieron numerosos jefes de Estado y de Gobierno y delegados de alto nivel —entre ellos el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, que leyó un mensaje del Papa—, la COP30 entró esta semana en una fase más técnica, con reuniones en las que participaron ministros y expertos. La primera semana terminó con una impresión agridulce, ya que numerosos delegados de los pueblos indígenas denunciaron la indiferencia de la que se sienten víctimas en esta conferencia internacional organizada cerca de sus tierras.











