Para hacerle frente, durante el Ángelus el papa León XIV animó a los cristianos a dar testimonio "de la verdad que salva al mundo, de la justicia que redime a los pueblos de la opresión, de la esperanza que indica a todos el camino de la paz".
Ante miles de peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro, entre los que se encontraban numerosos participantes en el Jubileo de los Pobres, el pontífice citó el Evangelio del día, en el que Jesús dice a sus discípulos: "Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os asustéis". Un llamamiento «muy actual», subrayó, afirmando que "cada día recibimos noticias de conflictos, calamidades y persecuciones que atormentan a millones de hombres y mujeres".
Desde la ventana del Palacio Apostólico, el pontífice aseguró que "la agresividad del mal no puede destruir la esperanza" de los cristianos. "Cuanto más oscura es la hora, como la noche, más brilla la fe como el sol", afirmó.
El tiempo del testimonio
El tiempo de las persecuciones, declaró el Papa, es también el tiempo del "testimonio" para los cristianos, siguiendo el ejemplo de Jesús "que reveló en la cruz la inmensidad de su amor". "La persecución de los cristianos no solo se produce con armas y malos tratos, sino también con palabras, es decir, con mentiras y manipulación ideológica", reconoció.
Pero ante estos males, los cristianos deben ser portadores "de la verdad que salva al mundo, de la justicia que redime a los pueblos de la opresión, de la esperanza que indica a todos el camino de la paz", insistió León XIV. Les pidió que anunciaran que las catástrofes y los sufrimientos "tendrán un final", mientras que la alegría de los que creen en Dios "está destinada a durar eternamente".
"Son sobre todo los mártires quienes nos recuerdan que la gracia de Dios es capaz de transfigurar incluso la violencia en signo de redención", aseguró el Papa. E instó a todos a confiar a los cristianos que sufren por su fe a la intercesión de María.











