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Este sacerdote sana con su hogar y sus abrazos 

sacerdote Miuel con jóvenes
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Patricia Navas - publicado el 13/11/25
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La parroquia del sacerdote Miguel David Pozo es una familia para muchos jóvenes y niños necesitados, donde encuentran un refugio seguro lleno de amor y plenitud  

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El sacerdote Miguel David Pozo acoge en su casa a jóvenes en situación de calle. Les ofrece abrazos, y también un lugar donde dormir, comida, ducha,… algo como un hogar familiar.

A su parroquia de Santa Luisa de Marillac, en la periferia de Córdoba, muchos de esos chicos llegan "destrozados" desde distintos países africanos. 

"Tienen ayudas sociales pero no suelen encontrar la relación afectiva de alguien cercano que les proteja, les cuide", explica el padre Miguel David a Aleteia. 

Por eso él insiste sobre todo en sanar su corazón. "Curar las heridas desde lo afectivo es muy importante", afirma.

"Cuando una persona es abrazada, se siente segura, protegida, esperanzada -asegura el párroco-. Y un chico herido por la soledad, mucho más".

"Tocas al mismo Cristo"

sacerdote Miuel

Consciente de la cultura de la sospecha que afecta a los curas y a la Iglesia, propone "no tener miedo a lo que pueda ocurrir, sino el corazón limpio". 

Y anima a favorecer la pureza a través de la "cercanía a Cristo, la adoración, la intención recta,…". "Yo no abrazo a un joven, sino al Señor -subraya-. Ahí tocas al mismo Cristo", añade.  

Miguel David afirma que muchos chicos que sufren el duelo de la separación de sus seres queridos y sus raíces, "al sentirse queridos, en pocos meses se fortalecen, estudian, luchan por sus metas, son más felices".

El sacerdote ha impulsado un amplio programa de atención a estos jóvenes llamado "La maleta de Luisa". El nombre hace referencia a la santa a la que está dedicada su parroquia.

Colaboran con él voluntarios del barrio, así como el obispado de Córdoba, el cabildo y otras parroquias, como la del pueblo de Priego.

Cura recíproca

Allí, el viernes pasado, 7 de noviembre de 2025, se celebró como cada año un encuentro para entregar productos de limpieza e higiene a esta parroquia para su acción social.

Asistieron el sacerdote Miguel David, quien habló de la importancia de la caricia y el abrazo para la cura recíproca, de quien los da y de quien los recibe. 

Y le acompañaron dos de los jóvenes a los que ayuda, que compartieron su experiencia de soledad y depresión.  Al final de la misa, muchos de los asistentes abrazaron a los visitantes. "Todos quedaron conmovidos por esos gestos de amor", asegura el cura.

Reconocimiento

El padre Miguel David ha recibido este mes de noviembre un Galardón Alter Christus del movimiento Regnum Christi por su entrega a los más pobres y su creatividad pastoral.

Junto a él han sido reconocidos otros sacerdotes, entre ellos los 62 párrocos de la zona española afectada por la DANA el año pasado por su atención a los damnificados.

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