CAMPAÑA DE NAVIDAD 2025
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No siempre es fácil encontrar las palabras adecuadas para consolar a un ser querido en duelo. A menudo, solo nos salen de la boca frases trilladas y clichés. Sin embargo, basta con leer la Biblia para ofrecer palabras de esperanza a quien vive un duelo y llora la pérdida de un ser querido con algunas citas bíblicas.
Empezando por las palabras más conocidas del Evangelio de San Mateo: "Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados" (Mt 5, 4), pasando por la promesa que Jesús nos hace en el Apocalipsis: "Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han desaparecido" (Ap 21, 4), repasamos los versículos que pueden ayudar a calmar un corazón afligido:
1Yo los consolaré

1. Entonces la joven danzará alegremente, los jóvenes y los viejos se regocijarán; yo cambiaré su duelo en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción (Jer 31, 13).
2. "El secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó" (Ap 21, 4).
3. Dios de todo consuelo, que nos reconforta en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos dar a los que sufren el mismo consuelo que recibimos de Dios (2 Cor 1, 4-5).
4. Felices los afligidos, porque serán consolados (Mt 5, 5).
5. El Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su gloria eterna en Cristo, después que hayan padecido un poco, los restablecerá y confirmará, los hará fuertes e inconmovibles (1 Pe 5, 10).
2No habrá más muerte

6. Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho él, el Señor (Is 25, 8).
7. Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia (Sal 33, 18-19).
8. Dios es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros (Sal 46, 2).
9. La misericordia del Señor no se extingue ni se agota su compasión; ellas se renuevan cada mañana, ¡qué grande es tu fidelidad! (Lam 3, 22-23)
10. Confía tu suerte al Señor, y él te sostendrá: nunca permitirá que el justo perezca (Sal 55, 23).












