"La fraternidad no es un hermoso sueño imposible, no es el deseo de unos pocos ilusos", declaró el papa León XIV durante la audiencia general del 12 de noviembre de 2025. Frente al "veneno de la enemistad", insistió en la "vocación original" de los cristianos de difundir la fraternidad en el mundo.
Después de saludar largamente a la multitud y bendecir a numerosos niños mientras recorría en papamóvil una plaza de San Pedro especialmente concurrida en estas últimas semanas del "Año Santo", el Papa retomó su ciclo de catequesis sobre "Jesucristo, nuestra esperanza", centrando su meditación en el concepto de fraternidad, tan querido por el Papa Francisco, autor de la encíclica Fratelli tutti (2020) —"Todos hermanos", en italiano—.
León XIV explicó que la máxima en latín de San Francisco de Asís en la que se inspiró su predecesor, "omnes fratres", situaba "a todos los seres humanos en pie de igualdad". Esta "fraternidad universal", insistió, es un "rasgo esencial del cristianismo", aunque la fraternidad se exprese en la humanidad de cada uno, sea creyente o no.
El pontífice explicó que esta dimensión va más allá del significado familiar de la palabra "hermano", afirmando que la raíz "muy antigua" del término —en indoeuropeo— significaba "amar, apoyar y alimentar". También subrayó hasta qué punto "los desacuerdos, las fracturas, a veces incluso el odio, pueden devastar las relaciones entre familiares, y no solo entre extraños".
"Sin relaciones, que nos sostienen y enriquecen desde el comienzo de nuestra vida, no podríamos sobrevivir, crecer, aprender", afirmó el Papa, destacando esos "vínculos auténticos, no formales" que ayudan a desarrollarse plenamente. El riesgo, advirtió, es "enfermar de soledad" o incluso de un "narcisismo que solo se preocupa por los demás por interés".
Señalando que nuestro mundo está atravesado por conflictos, odios y tensiones, León XIV reconoce que "la fraternidad no es algo evide"nte, no es inmediata". Sin embargo, aseguró que es posible "superar las sombras" y liberarse del "veneno de la enemistad". "La fraternidad no es un hermoso sueño imposible, no es el deseo de unos ilusos", afirmó, señalándola in"cluso como la "vocación original" del cristiano, que actúa "en nombre de un amor y una esperanza que se renuevan cada día".
El Papa insistió en que la fraternidad se anuncia claramente en el Evangelio, ya que los discípulos se convirtieron en "plenos hermanos" cuando fueron testigos de la resurrección de Cristo. "El Resucitado nos ha mostrado el camino a seguir con Él, para ser y sentirnos todos hermanos", concluyó.










