Aleteia conversó en exclusiva con el responsable del área de libertad religiosa del Centro Europeo para la Ley y la Justicia (ECLJ), Thibault van den Bossche, a fin de analizar la situación de los cristianos en Turquía, destino del primer viaje apostólico del papa León XIV.
El organismo publicó dos meticulosos trabajos de investigación que abordan este complejo tema. El primero, explica el experto, se refiere a las expulsiones y prohibiciones de entrada dirigidas a los cristianos extranjeros, en particular a los protestantes occidentales y a los conversos de origen musulmán procedentes de países como Irán y Afganistán.
La denuncia del Centro es particularmente delicada. Advierte que tras el fallido golpe de Estado de 2016, y bajo el pretexto de la «seguridad nacional», las autoridades turcas han intensificado su “campaña de acoso administrativo y policial destinada a erradicar la presencia cristiana del país”. (The Persecution of Foreign Christians in Turkey).
El segundo informe no es menos preocupante. Denuncia “la expropiación sistemática de propiedades cristianas llevada a cabo por Ankara durante décadas”. (Silent Expropriation: An Armenian Foundation Deprived of Its Property in Turkey)
Explica Thibault van den Bossche que han documentado las violaciones de la libertad religiosa y los derechos de propiedad de los cristianos, y asegura que existe un “patrón de violaciones sistemáticas”. En tal sentido, se muestra preocupado por “la difícil y a menudo ignorada situación de los cristianos en Turquía”.
Presencia cristiana amenazada

Consultado sobre los cambios en los últimos años y el panorama que encontrará el papa León XIV en materia de libertad religiosa, Thibault se refiere a Turquía como una “tierra de los apóstoles y cuna de varias iglesias antiguas” que “ha visto cómo su población cristiana se redujo a una pequeña fracción de lo que era antes”.
Argumenta que a principios del siglo XX, los cristianos aún representaban cerca del 20% de la población turca.
“Desde los genocidios armenio, griego y asirio de 1915, pasando por el pogromo de Estambul de 1955 y las expulsiones de griegos en 1964, hasta las restricciones impuestas a las instituciones cristianas, la desaparición del cristianismo de Anatolia ha sido el resultado de un proceso centenario de violencia, confiscación y discriminación patrocinado por el Estado”, concluye.
“Hoy en día, los 257.000 cristianos que quedan (alrededor del 0,3 % de la población), ya sean armenios, ortodoxos griegos, sirios, católicos o protestantes, siguen enfrentándose a obstáculos estructurales y a la hostilidad social”, abunda el especialista.
Persecución étnica y religiosa
Por otra parte, Thibault explica que, si bien el Estado se presenta oficialmente como laico, en realidad se sostiene “sobre una forma de nacionalismo destinado a homogeneizar étnica y religiosamente el país, de modo que esté compuesto únicamente por turcos musulmanes sunitas”.
Advierte, además, que el entorno es hostil para todos los cristianos. En efecto, “sufren una combinación de control estatal, incertidumbre jurídica y prejuicios sociales”. Lo detalla así:
Las autoridades interfieren en las elecciones patriarcales ortodoxas griegas y armenias, al tiempo que se niegan a conceder personalidad jurídica a ninguna iglesia o patriarcado, incluida la Iglesia católica. Los cristianos de origen musulmán están especialmente expuestos a la violencia.
Independientemente de la confesión, la formación del clero sigue siendo extremadamente difícil: el seminario de Halki para los ortodoxos griegos lleva cerrado desde 1971, mientras que las comunidades protestantes sufren la expulsión de pastores extranjeros y la falta de lugares de culto oficialmente reconocidos, explica el representante del Centro Europeo para la Ley y la Justicia (ECLJ).
“El discurso de odio contra los cristianos está muy extendido en los medios de comunicación y en el discurso público, mientras que la educación religiosa en las escuelas promueve una visión de la identidad turca inseparable del islam”. El genocidio armenio, reconocido por el Parlamento Europeo, Francia y Estados Unidos, sigue siendo negado oficialmente por las autoridades turcas.
Las fundaciones de la comunidad cristiana se ven privadas del derecho a celebrar libremente elecciones para sus consejos de administración. Miles de propiedades pertenecientes a estas fundaciones han sido expropiadas, “a pesar de que gestionan iglesias, hospitales y escuelas que prestan servicios públicos esenciales”.
Expulsión arbitraria de cristianos
En lo que respecta a cristianos que no son ciudadanos turcos, como los pastores extranjeros o los cónyuges extranjeros de cristianos turcos, Thibault van den Bossche le explicó a Aleteia que “se enfrentan a acoso, expulsiones arbitrarias y prohibiciones de entrada permanentes”.
En este marco, detalla que el ECLJ intervino en apoyo del pastor Andrew Brunson, quien fue liberado en 2018 tras dos años de encarcelamiento arbitrario. El ente también brindó apoyo en el caso de un cristiano estadounidense expulsado luego de 34 años de vida en Turquía.
Entre 2019 y 2024, un total de 132 cristianos extranjeros fueron expulsados, cifra que se eleva a 303 personas si se contabilizan cónyuges e hijos. “Las expulsiones también se dirigen contra cristianos extranjeros conversos de origen musulmán, refugiados de Irán o Afganistán, para quienes regresar a sus países significa enfrentarse a la muerte”.
Otro elemento destacado es que, según el organismo, el intento de golpe de Estado de 2016 representó un punto de inflexión:
“A partir de ese momento, la situación de los cristianos protestantes, tanto turcos como extranjeros, se volvió extremadamente difícil”. En la actualidad “son constantemente acusados de ser espías y, por ende, una amenaza”.
¿Qué representa la visita del papa León a Turquía?

La visita del papa León XIV a Turquía llega en un momento significativo tanto para la Iglesia como para la región. El viaje conmemora el 1700 aniversario del Primer Concilio de Nicea (325 d. C.), celebrado en la actual İznik, un acontecimiento fundamental para todas las tradiciones cristianas a través del Credo Niceno.
Es claro que uno de sus objetivos es fortalecer las relaciones ecuménicas. Entre ellas destaca la Iglesia Ortodoxa, en particular con el patriarca ecuménico Bartolomé I. También busca promover el diálogo interreligioso “en un país que se encuentra en la encrucijada entre Europa y Oriente Medio”.
Además de mostrar su solidaridad con las comunidades cristianas de Turquía y de toda la región, el Papa viajará luego al Líbano, donde se espera que también los fortalezca en la fe como pastor de la Iglesia universal.
La visita del pontífice pone la mirada en sus palabras y gestos, pero también en las esperadas declaraciones de los patriarcas griego y armenio y de las autoridades turcas.
Tras brindar ese contexto, el experto en libertad religiosa, Thibault van den Bossche, estima que:
“más allá de su dimensión ecuménica e interreligiosa, esta visita papal representa una oportunidad crucial para llamar la atención internacional sobre la difícil situación de las comunidades cristianas”, así como para “instar a Turquía a que respete sus compromisos europeos e internacionales en materia de libertad religiosa y protección de las minorías”.
Agrega que el ECLJ mantendrá su apoyo legal e institucional “a todos los cristianos de Turquía, independientemente de su confesión religiosa o nacionalidad”, y espera que los informes ayuden a mejorar el delicado panorama actual con miras a lograr en un futuro inmediato “el pleno respeto de los derechos fundamentales”.













