Entre los santos que han dejado una huella singular en la devoción popular, pocos despiertan tanto afecto y curiosidad como santa Gertrudis de Nivelles. Su historia combina la fe, la vida monástica y una profunda conexión con la naturaleza. A lo largo de los siglos, su figura trascendió el ámbito religioso para convertirse en símbolo de protección, armonía y cuidado de los animales.
En especial, su nombre está ligado a una criatura que ha fascinado a la humanidad desde tiempos antiguos: los gatos.









