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El dato, que abarca el período comprendido entre 1985 y 2024, forma parte de un informe publicado por la red colaborativa MapBiomas, que supervisa el uso del suelo con el apoyo de universidades, ONG y empresas tecnológicas. El estudio revela el drástico impacto de los cambios en el uso del suelo de la selva y sirve como alerta en las reflexiones sobre la COP 30.
COP 30 y la Ecología Integral
En medio de este escenario, la Iglesia católica se moviliza, buscando participar activamente en el debate. La Red Inmaculada de Comunicación conversó con Mons. Pedro Brito Guimarães, arzobispo de Palmas, en Tocantins, para realizar un análisis profundo sobre el evento y la crisis ambiental.
"COP es la abreviatura de Conferencia de las Partes", aclaró Mons. Pedro. La COP 30, que reunirá a 196 países miembros de la ONU, además de científicos, organizaciones y el sector privado, es un foro anual dedicado a debatir sobre el cambio climático y las crisis medioambientales.
La elección de Belém como sede de la conferencia es considerada por el arzobispo como un momento crucial. "Dada la importancia de la Amazonía y el hecho de que esta COP se celebrará en Belém, es importante que los países que forman parte de la ONU estén alineados, pero también que las organizaciones no gubernamentales, como la Iglesia, tomen partido", afirmó Mons. Pedro.
Fe y ecología

Mons. Pedro Brito destacó la importancia de la participación de la Iglesia, refutando la idea de que la misión se limite a "salvar almas" en detrimento de «salvar árboles». Para él, salvar el alma es salvar a la persona en su totalidad, garantizando su dignidad y una vida plena.
"Puedo decirles que no falta entusiasmo en la Iglesia, hay muchas cosas bonitas, muchos grupos interesados en esta cuestión. Entonces, es un evento que no es nuestro, pero nos estamos insertando allí también, aportando nuestro buen gusto allí también, para darle un nuevo impulso.
Porque, al fin y al cabo, quienes vivimos la realidad de las inclemencias de la vida somos nosotros, ¿no? La iglesia sufre tanto como cuando se derrumba una casa, cuando se incendia una casa, cuando se contamina un río, cuando la gente muere de hambre, cuando hay un desastre ecológico, la Iglesia también sufre con el pueblo", explica.
Pecado ecológico
Mons. Pedro hizo un llamamiento a la coherencia de la fe: «Si dices con la boca que Dios es el creador de todas las cosas visibles e invisibles y no lo respetas, no lo aprecias, no lo valoras, estás menospreciando tu propia fe».
El arzobispo defendió que la base del debate debe ser el estudio. Citó las encíclicas del papa Francisco, Laudato si' y Laudate Deum, como guías esenciales que «conjuga ciencia, experiencia popular y espiritualidad».
En cuanto a la práctica diaria, el arzobispo enfatizó el concepto de "pecado ecológico", presente en el Sínodo de la Amazonía. Criticó la cultura de tirar basura al suelo, una herencia de la mentalidad esclavista, y elogió las iniciativas parroquiales, como la separación de residuos y el uso de materiales biodegradables en las ferias.
"¿De dónde tiras la basura? De tu casa, pero la tiras a la calle, que es de todos, la tiras al río, que es de todos, la tiras a la plaza, que es de todos. Entonces, ¿qué es eso de tirar? Lo tiraste en la cara del otro, que pagará allá abajo, donde bajará el agua, donde se taponará la alcantarilla, donde contaminará y creará insectos, mosquitos y bichos que traerán enfermedades. Entonces, ¿qué es tirar? Entonces, todo lo que hacemos sin esa dimensión solidaria, fraternal, medioambiental, no es una cuestión de medio ambiente, es una cuestión de respeto".
Señaló Mons. Pedro, explicando que la basura que se tira «fuera de casa» va al río, a la plaza o atasca las alcantarillas, lo que afecta a todos y genera enfermedades.
Oración
El debate sobre la COP 30 se produce en un momento de sequía y crisis hídrica en varias regiones de Brasil. Mons. Pedro Brito concluyó la entrevista con una invitación a la acción espiritual: «Vamos a armonizarnos», dijo, pidiendo que, además del debate y el estudio, el pueblo rece, «sobre todo la cabeza de los hombres, el corazón de las personas, para que comprendan que la ecología no es contraria a la fe». Destacó que la propia Eucaristía, que utiliza el pan y el vino, frutos de la tierra, muestra el profundo vínculo entre la fe y el cuidado del medio ambiente.
El arzobispo concluyó pidiendo a Dios que enviara lluvia al Tocantins y a todo el país, subrayando que, aunque no se puede cambiar el clima, cada uno debe poner de su parte, uniendo fe, ciencia, técnica y ecología integral.












