El 11 de noviembre, los cristianos celebran al gran santo Martín de Tours, el militar misericordioso, cuyo nombre lo llevan muchas iglesias. Aleteia continúa la historia de las desventuras del antiguo soldado, esta vez en una isla desierta
A pesar de todos los peligros que encuentra en el camino hacia Hungría, a donde se dirige tras un sueño, y a pesar de una conversación con el diablo, que se le aparece en persona para asustarlo, Martín finalmente llega a Sabaria, pero en su ciudad natal las cosas no van tan bien como esperaba e incluso sobrevivió a un veneno.
Es cierto que su madre le escucha y pide el bautismo, pero su padre, que en el pasado lo repudió y lo entregó a la policía militar, con la edad se ha vuelto aún más obstinado en su odio hacia los cristianos y no quiere tener nada que ver con este hijo decepcionante que ni siquiera ha sido lo suficientemente hábil, al renegar de los antiguos dioses, como para adherirse al arrianismo que profesa el emperador.













