En su carta dirigida a los seminaristas, el jefe de la Iglesia católica enumera una serie de actitudes que considera "el fundamento seguro del ministerio sacerdotal"CAMPAÑA DE NAVIDAD 2025
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Con motivo del 400 aniversario del seminario San Carlos y San Marcelo de Trujillo, en Perú, el papa León XIV, antiguo formador en esta institución, dirigió a los seminaristas una carta en la que definía las actitudes que les invitaba a cultivar. En este mensaje, hecho público el 5 de noviembre de 2025, el pontífice insiste en la libertad y la sinceridad, recordando que convertirse en sacerdote no es una forma de escapar de los problemas, sino una "entrega total de la existencia".
El seminario San Carlos y San Marcelo de Trujillo fue fundado el 4 de noviembre de 1625 en la archidiócesis de Trujillo, al norte de Perú. León XIV tiene una historia personal con esta estructura: de 1988 a 1999, como misionero agustino, ejerció allí como profesor y director de estudios.
En su carta de tres páginas en español dirigida a los seminaristas, el jefe de la Iglesia católica enumera una serie de actitudes que considera "el fundamento seguro del ministerio sacerdotal". En primer lugar, anima a los candidatos al sacerdocio a dejar que Dios "aclare" sus intenciones, para ganar "libertad" en su elección de convertirse en sacerdotes.
La ordenación, advierte el Papa, no debe estar motivada por "intereses o miedos", ni por "ambición". No puede ser "una salida fácil a los problemas personales, una huida de lo que no se quiere afrontar, ni un refugio ante las dificultades afectivas, familiares o sociales". Repasando todas las concepciones erróneas del sacerdocio, subraya lo que no debe ser: "promoción", "seguridad", "derecho personal", "función burocrática".
"Un sacerdote aislado es vulnerable"
A lo largo del mensaje, León XIV enumera los peligros de los que deben cuidarse los seminaristas: la mundanidad, el activismo, la "dispersión numérica que roba la interioridad", las ideologías que "alejan del Evangelio". También evoca "la soledad de quien pretende vivir sin el presbiterio [los demás sacerdotes] y sin su obispo". "Un sacerdote aislado es vulnerable", advierte el Papa.
Ser sacerdote, afirma el pontífice nacido en Chicago, es "una entrega total de la existencia". Por lo tanto, invita a los jóvenes a vivir su seminario como "un camino de rectificación interior". Incitando a "la sinceridad ante Dios y ante los formadores", el Papa desea "seminaristas de corazón puro, que busquen a Cristo sin duplicidad y no se dejen atrapar por el egoísmo o la vanidad".
León XIV también anima a cultivar juntos la oración y el estudio teológico con "pasión". Y advierte: "La piedad sin doctrina se convierte en un sentimentalismo frágil; la doctrina sin oración se vuelve estéril y fría". "La oración no es un ejercicio accesorio. […] Solo se puede hablar de Dios si se habla mucho con Dios", añade de paso.
El papa pide a los sacerdotes que sean figuras paternas en su ministerio y que se entreguen por completo, rechazando el "sacerdocio a medias" y la "mediocridad". Defiende tres principios clave de la vida sacerdotal —el celibato, la obediencia y la pobreza— como formas de dedicarse plenamente a los demás y a su misión.
El sucesor de Pedro recomienda vivir cada día como "un tesoro único". Cita a uno de los santos patronos del Perú, Toribio de Mogrovejo (1538-1606), un magistrado que se convirtió en arzobispo de Lima: "El tiempo no nos pertenece, es muy corto, y Dios nos pedirá cuentas estrictamente de cómo lo hemos empleado".