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La Iglesia: ¿alguna vez le has rezado a ella?

Beato Francisco Palau, Iglesia, amor, Dios, rezar
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Patricia Navas - publicado el 06/11/25
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No en la Iglesia, sino a la Iglesia... déjate guiar por el beato Francisco Palau, un carmelita perdidamente enamorado de ella y a la que se entregó totalmente.

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Rezar en la iglesia es habitual; rezarle a la Iglesia, no tanto… Eso es lo que hacía Francisco Palau, un carmelita perdidamente enamorado de ella.

En su amada Iglesia, este beato español encontraba unidos a Cristo y a su “cuerpo místico”, formado por cada ser humano en comunión con Él.

El místico Palau volcó su intimidad en unos apuntes recopilados bajo el título Mis relaciones con la Iglesia.

En ellos describe sus “citas amorosas” cotidianas con Dios y sus hijos, a través de diálogos, conversaciones y otras comunicaciones como esta oración.

“¡Iglesia santa!”

“Tú eres ¡oh Iglesia santa!
la congregación de todos los ángeles y santos
bajo Cristo tu cabeza.

Hermosa mía, paloma pura, Virgen amable,
¡abre tus brazos y recibe en tus pechos
a este miserable mortal que suspira por ti,
que no puede vivir fuera de ti,
que desea verte cara a cara y sin velos!

Virgen la más bella, abre tus brazos
y recibe en ellos a este miserable mortal que te ama.

Ah, ¿qué hago yo sobre la tierra? ¿De qué sirvo?
¿Cuándo te veré sin velos?
¿Cuándo me recibirás, oh Iglesia santa, en tu virginal seno?
Sin ti yo no vivo, sino que muero.

Dios en la Iglesia

Church of Iglesia San Nicolas, Spain

El carmelita buscó incansablemente a Dios. Y lo encontró en la Iglesia, que así se le presentó: “En tu entendimiento soy la especie de mujer; en tu fantasía, una figura; en el cielo, una realidad”.

Tras encontrar lo que buscaba, el beato se entregó totalmente a ella. En términos espirituales, el Padre Palau expresa sus esfuerzos misioneros, la persecución del anticlericalismo liberal en la España del siglo XIX, la inclinación al mal y el triunfo de la fe en Cristo.

En la Iglesia santa, Francisco Palau encontró a su Esposa y también a la Hija amada en la que el Padre se complace, como indica esta oración que reza a Jesús.

“Muero de amor por ella”

Jesús mío,
he ido a vuestro Padre y a mi Padre;
me ha mostrado su Hija unigénita
y me ha dicho: “Mi Hija muy amada es tu Hija”.

Puesto que en su eterna sabiduría así lo ha dispuesto,
yo me rindo y me sujeto…
Yo muero de amor por ella;
Vos lo sabéis, la llamo, la busco, la veo,
pero muy en obscuras.

Estoy a su servicio;
Señor Dios mío, mandadme, reveladme
lo que queréis que haga para agradarla y complacerla.
Vos sabéis que sobre el altar de la cruz
tengo por ella sacrificada mi vida, mi reposo
y todo cuanto tengo de más caro…

Místico y misionero

El beato Francisco Palau i Quer nació en Aitona, en la provincia de Lérida el año 1811. 

Tras estudiar en el seminario de Lérida, profesó en el convento de carmelitas descalzos de Barcelona, que después fue incendiado.

Francisco era el tío abuelo de santa Teresa Jornet, e influyó en la vida de la fundadora de la congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

El Padre Palau fue ordenado sacerdote en Barbastro y llevó a cabo una intensa actividad apostólica en Cataluña.

La continuó en Francia, donde permaneció exiliado entre los años 1840 y 1851. Vivió largos periodos de soledad y escribió varias obras.

En las islas Baleares fundó la Congregación de Hermanos y de Hermanas Carmelitas y predicó misiones populares, en las que propagó especialmente la devoción a María. Su fiesta se celebra el 7 de noviembre.

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