Descubre la apasionante historia de El Arte Cristiano, el primero y el último de los más de 40 talleres de imaginería de la ciudad de OlotCAMPAÑA DE NAVIDAD 2025
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El taller de imágenes religiosas El Arte Cristiano de Olot vive su época más intensa del año. Ahora es cuando recibe más encargos de figuras de belenes.
“Nuestro fuerte son los pesebres de tamaño natural, que ofrecemos a ayuntamientos, parroquias y otras instituciones de todo el mundo desde el año 1880”, explica a Aleteia su gerente, Pep Oliveras.
Nacimientos, pastores, reyes, camellos,… de distintos tamaños y materiales, todos realizados de manera artesanal, pueden comprarse en tiendas especializadas y por Internet.
Y también ofrecen la posibilidad de alquilar las estatuas, o hacer un renting para tener su propiedad en dos o tres años.
Más de dos mil modelos de santos
Las figuras navideñas forman parte de un extenso fondo artístico con un santoral de más de dos mil modelos.
“Nos hemos nutrido de la gran cantidad de escultores del prolífico modernismo catalán de finales del siglo XIX”, explica Oliveras.
“Si alguien quiere un san Joaquín de calidad de metro cuarenta, por ejemplo, no puede encontrarlo rápidamente, a no ser que se lo encargue expresamente a un escultor”, afirma.
Cuatro generaciones
El Arte Cristiano fue el primero de una serie de talleres artísticos que dieron fama a esta ciudad española por sus imágenes religiosas.
“Llegó a haber más de 40 talleres en Olot, que daban trabajo directo a 1.500 personas, sin contar la industria auxiliar que hacía las cunas de los niños, las cruces, las coronas de metal…”, asegura.
Pep Oliveras relata que su bisabuelo Joaquín Vayreda, con sensibilidad religiosa, artística, social y comercial, fue quien fundó El Arte Cristiano el año 1890, en una calle que hoy lleva su nombre.
“Fue un éxito: llegaron a tener más de cien trabajadores y empezaron a exportar al resto del mundo, sobre todo a Latinoamérica -relata-. Del 1880 al 1900 salieron del taller 55 mil piezas”.
Durante la guerra civil, la empresa se colectivizó. A pesar de su matiz religioso, continuó funcionando “porque era una fuente importante de ingresos de divisas”, continúa Pep.
“La postguerra fue la época de más apogeo, hasta el Concilio Vaticano II -señala-. Entonces se buscaron ambientes más austeros en las iglesias, con menos imágenes, y a eso se añadió una crisis por la competencia de otros mercados, sobre todo de China”.
Taller y museo
La actividad bajó considerablemente. Actualmente trabajan en el taller 15 personas. Pero la empresa ha sabido evolucionar y ha reorientado el negocio.
Hoy es el único taller que queda en Olot. Junto a él, se encuentra el Museo de los Santos, donde se exponen figuras y se explica su historia.
También puede verse cómo los artesanos realizan las piezas de imaginería religiosa: colocando la pasta madera en un doble molde, sacándola, retocando la figura y finalmente pintándola.