CAMPAÑA DE NAVIDAD 2025
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Daniel es un joven sevillano que está caminando por España durante un año en busca de Dios.
Cuando se sintió llamado a realizar esta peregrinación, decidió que los santuarios marianos y los lugares de sus apariciones marcarían su itinerario.
“Me di cuenta de que si seguía a la Virgen, llegaría a Jesús -explica a Aleteia-. Y como España es tierra de María, ¡a través de sus santuarios, tenía la ruta hecha!”.
Así que el 7 de octubre de 2025, fiesta de la Virgen del Rosario, Daniel Muñoz dejó su casa y su rutina para iniciar su aventura.
Caravaca de la Cruz, El Pilar, Montserrat…

Ha pasado por Málaga y tiene previsto llegar a pie a Caravaca de la Cruz, Alicante, Valencia, Albacete, Ciudad Real, Toledo, Madrid, hasta la basílica del Pilar de Zaragoza.
Después seguir hasta Cataluña, visitar a la Moreneta en Montserrat, llegar hasta Galicia y volver Andalucía pasando por Castilla y León y Extremadura, donde espera ver a la Virgen de Guadalupe.
“Si los planes del Señor me hacen cambiar los planes, cambiaré, pero hasta ahora se ha cumplido todo lo que había previsto”.
“El cansancio no es malo”
Cargando su mochila en la que lleva “lo mínimo”, con una cruz de madera visible sobre su pecho y confiando en la Providencia, peregrina a pie “saliendo al encuentro y compartiendo la fe en el camino”, explica.
Reconoce que hay días buenos y otros que no lo parecen tanto, que a veces percibe rechazo y las piedras le hacen tropezar. Pero persevera, convencido de que la clave es “permanecer en el amor”.
“El cansancio no es malo”, dice. Y anima a “orar sin desfallecer”, a seguir con los brazos en alto, tal vez con ayuda.
“Acudamos a la Iglesia a descansar, y que la Iglesia pueda encontrar refugio en nosotros -pide-. Seamos un lugar de refugio y acogida”.
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Cada testimonio importa
Daniel visita las iglesias de los pueblos y ciudades por los que pasa, celebra la Misa y comparte lo que vive. “Me he dado cuenta de que cada testimonio llega a alguien”, explica.
Un día al final de una Eucaristía contó su experiencia. “No me apetecía explicar, ya había hablado por la mañana en otro lugar -confiesa-. Pero lo hice”.
“Más tarde se acercó a mí una mujer muy emocionada diciéndome que le había ayudado a aumentar su fe y estuve toda la tarde con ella y con su hijo”, relata.
La Providencia en cada paso
Daniel ve la Providencia en cada paso. “Muchos te rechazan, pasan de ti, te pitan en la carretera, te ponen las luces largas… molestas”, dice.
“Pero yo sigo caminando, rezando constantemente y siento la protección de Dios en cada paso”, añade.
Y se ha inventado una palabra para describir la original experiencia que está viviendo. Evangelio, feliz y andar: “Evanfelizando”.
El peregrino destaca un gran aprendizaje de esta peregrinación: “Poner al Señor en el centro de mi vida y cumplir su voluntad confiando que eso es lo que me hará auténticamente feliz”.
En camino
Daniel creció en una familia católica. En la adolescencia se alejó de la Iglesia, pero el año 2016 viajó a Lourdes acompañando enfermos con la hospitalidad diocesana.
“¡Y la Virgen me dio un palo!... en el buen sentido -bromea-. Vi que ella era imprescindible en mi vida y poco a poco me he ido formando”.
Desde entonces, ha sido monitor de campamentos católicos y catequista, y ha estudiado para ser profesor de educación física y religión. Celebra cada día la Misa y se confiesa semanalmente.
“Medito la Palabra y el Señor me “dice” mucho. ¡Ahora todo tiene sentido!”, exclama. “Es verdad: el Señor nos ama. Puedes llegar a ser santo, al cielo, ser feliz”.












