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Cáncer de mama: el obstáculo que Claire superó

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Claire et sa famille.

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Domitille Farret d'Astiès - publicado el 30/10/25
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En el marco de la campaña Octubre Rosa, centrada en la prevención del cáncer de mama, Claire, quien ha luchado contra la enfermedad, comparte su experiencia. "Tuve que aprender muy rápido a expresar mis necesidades, a ser directa con la gente, sin miedo a pedir demasiado o a molestar", confiesa. "Era la primera vez que me encontraba en una situación tan vulnerable". A continuación, la entrevista

¿Se imaginan a Dorothy, la heroína de El mago de Oz , atrapada en un tornado al comienzo de la película? Esa es la clase de tormenta que Claire vivió con su cáncer de mama. Ahora, a sus 40 años, vive en la región de Yvelines, Francia, con su esposo Pierre y sus cuatro hijos pequeños: Victor, Félix, Jeanne y Pio. Esta madre de cuatro hijos tiene un gen que la predispone al cáncer.

Considerada de alto riesgo, se sometía a revisiones médicas regulares y exhaustivas, pero la pandemia de Covid lo trastocó todo. Cuando unos bultos sospechosos alertaron a la comunidad médica a mediados de 2020, un embarazo impidió que se realizaran más pruebas. En mayo de 2021, cinco meses después del nacimiento de su cuarto hijo, llegó la devastadora noticia: le habían diagnosticado cáncer en ambos senos. Tenía 36 años. 

El anuncio del diagnóstico salió bien. Demasiado bien, incluso, se da cuenta ahora. Claire se transformó en una especie de superheroína, como ella misma lo describe con humor: organizó una peregrinación familiar a Lourdes, se aseguró de recibir la unción de los enfermos y buscó a la niñera perfecta para cuidar a los niños… "Entré en una especie de hiperactividad. Minimicé lo que me estaba pasando; quería controlarlo", continúa.

"Me puse el traje de superheroína demasiado rápido y me salté la etapa de sentarme a asimilar el impacto. El verdadero golpe llegó después y me dejó increíblemente mareada", añade, describiendo una especie de náuseas mezcladas con una inmensa confianza en el futuro a pesar de las incertidumbres.

"Lo que más me preocupaba era la idea de criar a cuatro niños huérfanos de madre. Me daba escalofríos. Teníamos que hablarles con sinceridad, pero también de una manera apropiada para su edad, para no abrumarlos. Pero me mantuve fuerte porque me decía a mí misma que Dios tenía un plan, de una forma u otra. Quizás sin mí, pero todo saldría bien. ¡Con la firme convicción de que estaría conmigo! Este abandono repentino era inevitable". 

¿El mayor reto de este periodo? Para Claire, la respuesta es inmediata y sencilla: aceptar ayuda. "Tuve que aprender muy rápido a decir lo que necesitaba —a veces ni yo misma lo sabía—, a ser directa con la gente, sin miedo a pedir demasiado o a molestar. Era la primera vez que me encontraba en una situación tan vulnerable y me sentía incapaz de ayudar", confiesa.

Agradece a "todos los que se atrevieron a hablar y preguntar", ofreciendo su ayuda, enviando un dibujo, un ramo de flores, un mensaje breve, una tableta de chocolate o la promesa de una oración, pero también a quienes se pusieron en contacto admitiendo que no sabían qué hacer. "Estoy llena de gratitud", sonríe. "Cuando lo pienso todo, me doy cuenta de la increíble suerte que he tenido". 

Respecto a su relación, Claire menciona los buenos momentos, pero también la dificultad para comunicarse y la sensación de distanciamiento. "Es cierto que fortalece el vínculo, pero no es tan sencillo. Es difícil cuando la otra persona parece no entender lo que me pasa, cuando quien me ayuda no sabe lo que necesito", continúa la madre. "Por otro lado, también hay impotencia y sufrimiento. Este periodo ha sido una prueba muy dura para nuestra relación, algo que no vimos venir".

Un complicado salto de vallas

Se decidió extirpar ambos senos: la operación fue un éxito y los resultados muy positivos. "El procedimiento fue más fácil de sobrellevar de lo que imaginaba", dice la madre. Aunque, debido a la COVID-19, tuvo que ir sola al hospital y no pudo recibir visitas, recuerda estar rodeada de su familia. "Fue maravilloso, muy tranquilo", recuerda. Pero lo peor vino después.

Claire usa la metáfora de un obstáculo. "Una vez superado el obstáculo, es cuando realmente sucede. Pasé por un largo periodo de incertidumbre y readaptación. Fue como salir de un tornado. Esperaba una gran sensación de alivio, pero en realidad, ese período fue el más difícil de superar. Cuando estás en medio de la tormenta, te aferras porque estás en medio de la tormenta. Pero luego, es como una reacción adversa. Entonces surge la pregunta: '¿Qué acaba de pasar?'".

El estrés, el miedo, su cuerpo en plena conmoción: todo lo que acaba de sufrir la golpea de repente e inesperadamente. La calma llegará con el tiempo y con la guía constante y comprensiva de un psicólogo.  

Ahora, aunque todavía corre riesgo, Claire está curada de este cáncer. ¿Qué ha aprendido de esta dura experiencia? "He aprendido a aceptar la realidad, a soltar el control y a confiar en Dios. He aceptado que no estaba en mis manos, que no podía controlarlo todo y que no era indispensable. Hoy, el peor escenario me asusta menos. Podría haberlo evitado, pero no me arrepiento de lo que pasé". 

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