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Por qué no debes imitar todo lo que hizo un santo

Grand-mère église
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Philip Kosloski - publicado el 21/10/25
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Los santos vivieron vidas santas y alcanzaron una profunda unión con Dios en esta tierra, pero no significa que debamos imitar todos los aspectos de sus vidas

Cuando leemos un buen libro espiritual, especialmente uno que detalla la vida y las prácticas de un santo, a veces podemos pensar que todo debe ser imitado. Esto a menudo puede abrumarnos, haciéndonos creer que ese es el camino hacia la santidad.

Podemos llegar a pensar que necesitamos vender todas nuestras posesiones, rezar 12 rosarios cada día o sentarnos dentro de una iglesia durante largas horas para ser santos.

El venerable Agustín Baker, un santo monje benedictino del siglo XVII, dio sugerencias detalladas sobre lo que hay que evitar al dedicarse a este tipo de lectura espiritual. Estas sugerencias pueden ayudarnos a ver los libros o artículos espirituales desde una perspectiva diferente, reconociendo que cada persona sigue un camino único hacia Dios y que lo que funciona para una persona no significa necesariamente que vaya a funcionar para nosotros.

Los santos no están destinados a ser imitados por completo

PRAY

Baker insta en su libro Santa Sabiduría -Holy Wisdom en inglés-  :

"Que [el lector] no se precipite a aplicar [los consejos de la lectura espiritual] a sí mismo mediante la práctica, basándose en su propio juicio natural o en sus gustos, sino que observe su propio espíritu, su camino y la guía interna de Dios, y los utilice en consecuencia; de lo contrario, en lugar de obtener beneficios, pueden producirse inconvenientes tales que hubiera sido mejor no haber leído nunca".

Por ejemplo, un santo puede haber realizado grandes mortificaciones que le ayudaron a acercarse a Dios, pero si nosotros las realizamos, harán más daño que bien a nuestra alma.

Baker reitera este consejo al escribir:

"De todos los errores, el mayor y más peligroso es imitar indiscretamente los ejemplos y prácticas de los santos, en particular las mortificaciones corporales extraordinarias, asumidas voluntariamente (aunque por indicación especial de Dios) por ellos, [tales como] trabajos, ayunos, vigilias, disciplinas, etc."

Todos somos diferentes

Sin duda, podemos inspirarnos en las vidas de los santos, pero necesitamos "traducir" sus vidas a las nuestras con la ayuda de Dios y de un director espiritual de confianza. Dios puede querer que vivamos de una manera similar, pero no exactamente igual.

Baker continúa:

"El beneficio que debemos y podemos obtener fácilmente de la lectura de las prácticas extraordinarias de otros es admirar los caminos de Dios en la conducta de sus santos y aprovechar la ocasión para humillarnos y despreciarnos a nosotros mismos, al ver lo lejos que estamos de ellos en la práctica de sus virtudes; pero sin imitarlos en tales cosas más allá de lo que podamos estar seguros de que Dios nos guía con una luz sobrenatural y nos capacita con una gracia extraordinaria, y además, hasta que hayamos obtenido el permiso y la aprobación de un director prudente".

Cada uno de nosotros es único e irrepetible, lo que significa que nuestro camino hacia Dios será muy diferente al de cualquier otra persona.

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