Al llegar el final del día, cuando el ruido disminuye y el alma busca descanso, es el momento propicio para volver la mirada al Señor. Hacer un buen examen de conciencia no es solo mirar nuestros errores, sino reconocer con gratitud la presencia de Dios en cada instante vivido.
Es dejar que su luz ilumine nuestro caminar, agradecer el bien recibido y realizado, y pedir perdón por lo que no supimos amar. Con corazón sincero, nos disponemos a orar. Te compartimos una oración para hacer un buen examen de conciencia al final del día.









