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Cómo vivir la fe con el ingrediente del testimonio

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Mónica Muñoz - publicado el 14/10/25
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Podemos tener palabras convincentes, pero si no vivimos la fe sincera con el principal ingrediente del testimonio, en vano serán nuestras predicaciones

Cuando fuimos bautizados en la Iglesia católica, nuestros padres y padrinos se comprometieron a educarnos en la fe cristiana. Si lo hicieron conscientes de la responsabilidad que implicaba, tendrían que haber estudiado la doctrina de Cristo para cumplir a cabalidad. Pero, ante todo, deberían habernos dado ejemplo con su testimonio de vida.

¿De dónde viene la idea del testimonio?

Para entender mejor el concepto, la Enciclopedia católica menciona que el testigo es:

Uno que está presente, da testimonio, provee evidencia o prueba

Es decir, por aquel que da testimonio se prueba algo. En este caso, hablamos de dar testimonio de vida cristiana.

En el documento del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso: El testimonio cristiano en un mundo multi-religioso: Recomendaciones de conducta leemos que:

"Jesucristo es el Testigo supremo (cf. Juan 18,37). El testimonio cristiano es siempre una participación en su testimonio, que toma la forma del anuncio del Reino, del servicio al prójimo y del don total de sí mismo, incluso cuando este acto de donación lleva a la cruz"

(n. 2).

Imitar a Cristo

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Misericordia

Está claro que el testigo de Cristo debe conocer bien su obra porque por sus enseñanzas ha creído en la redención, el perdón de los pecados, en su Iglesia y en la promesa de la vida eterna.

Pero también está convencido de que debe imitar a Jesús, el Testigo supremo. Por eso, continúa el documento:

"Así como el Padre envió al Hijo en el poder del Espíritu Santo, así los creyentes son enviados a la misión para testimoniar con la palabra y las obras el amor del Dios uno y trino"

(n. 2).

Luego, lo que nos corresponde a los cristianos es vivir como lo hizo Cristo: de manera coherente, apegados a la voluntad del Padre, adorándolo, siguiendo sus mandamientos y, sobre todo, procurando que lo que predicamos coincida con lo que hacemos.

El ingrediente primordial

Pero si por alguna razón nos quedara alguna duda, podemos leer en la Sagrada Biblia cómo es que el Señor Jesús nos indicó la manera en la que debemos actuar, aunque solo presentamos un resumen:

Amando a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos (Mt 22, 37-39), no haciendo a otros lo que no queramos que nos hagan (Mt 7, 12), viéndolo a Él en los hermanos más desafortunados y tratándolos como a Él mismo (Mt 25, 45).

De este modo, tendremos la certeza de que, si vivimos la fe con el ingrediente primordial del testimonio, algún día, llegaremos a su Presencia en la casa del Padre en donde nos ha preparado una habitación (Jn 14, 2-3).

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