En su meditación, el Papa León XIV habló sobre los principales obstáculos para reconocer la presencia de Dios en nuestra vida cotidiana y sobre las fragilidades humanas
"Ninguna caída es definitiva, ninguna noche es eterna, ninguna herida está destinada a permanecer abierta para siempre", afirmó León XIV durante la Audiencia General del 8 de octubre de 2025. Ante decenas de miles de personas que llenaban la Plaza de San Pedro, el Papa ofreció una catequesis sobre la presencia de Dios en la vida cotidiana y las fragilidades humanas.
En su meditación, el Papa nos invitó a reflexionar sobre un aspecto sorprendente de la resurrección de Cristo: su humildad. Señaló que Jesús no hace nada espectacular: ni "efectos especiales" ni "discursos solemnes para revelar los secretos del universo". En esta actitud de "discreción", León XIV vio el estilo de Dios, que prefiere "el lenguaje de la cercanía, de la normalidad".













