CAMPAÑA DE NAVIDAD 2025
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El sábado 4 de octubre, el Papa León XIV firmó la exhortación apostólica Dilexi te, la primera de su pontificado. Este documento, centrado en el amor a los pobres, da continuidad al trabajo de su predecesor, Francisco, quien comenzó la redacción de este texto durante sus últimos meses de vida.
Por ello, previo a la publicación de esta exhortación, Aleteia recupera breves pasajes de los mensajes que el Papa Francisco escribió para las Jornadas Mundiales de los Pobres -creadas por él en 2017- a fin de repasar sus enseñanzas respecto a uno de los temas más presentes de su pontificado.
2017 | Los pobres no son un problema
“Los pobres no son un problema, sino un recurso al cual acudir para acoger y vivir la esencia del Evangelio”.
En su primer mensaje para la Jornada Mundial de los Pobres, el Papa pone de ejemplo a san Francisco -que “no se conformó con abrazar y dar limosna” sino que decidió “estar” con ellos- para invitarnos a no pensar en los pobres únicamente como los destinatarios de una buena obra que dará tranquilidad a nuestra conciencia. Más bien, Francisco exhorta a “un verdadero encuentro” donde “compartir que se convierta en un estilo de vida”.
“Si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía”
2018 | Los pobres necesitan nuestro compromiso personal
“La salvación de Dios adopta la forma de una mano tendida hacia el pobre, que acoge, protege y hace posible experimentar la amistad que tanto necesita”.
Centrado en el salmo 34, Francisco destaca que, ante el clamor que el pobre hace a Dios, Él responde sanando sus heridas y salvándolo. En el texto, invita a reflexionar: “¿Cómo es que este grito, que sube hasta la presencia de Dios, no consigue llegar a nuestros oídos, dejándonos indiferentes e impasibles?”
“La respuesta de Dios es también una invitación a que todo el que cree en Él obre de la misma manera, dentro de los límites humanos”. Por ello nos recuerda:
“Lo que no necesitan los pobres es un acto de delegación, sino el compromiso personal de aquellos que escuchan su clamor”.
2019 | Jesús no tuvo miedo de identificarse con los pobres
“Los pobres nos salvan porque nos permiten encontrar el rostro de Jesucristo”
En esta ocasión, el Papa Francisco denunció fuertemente las injusticias y la inacción que permiten que las desigualdades e injusticias permanezcan.
“Considerados generalmente como parásitos de la sociedad, a los pobres no se les perdona ni siquiera su pobreza. Se está siempre alerta para juzgarlos. No pueden permitirse ser tímidos o desanimarse; son vistos como una amenaza o gente incapaz, solo porque son pobres.”
Nos recuerda que, los cristianos, estamos llamados a optar por los pobres “para no traicionar la credibilidad de la Iglesia y dar esperanza efectiva a tantas personas indefensas”. “Huir de esta identificación (con los pobres) equivale a falsificar el Evangelio y atenuar la revelación”.
2020 | La oración y la solidaridad con los pobres son inseparables

“La oración logra su propósito cuando va acompañada del servicio a los pobres”
En este mensaje, el pontífice profundiza en el vínculo que debe existir entre la vida espiritual y las obras de caridad. Recuerda que, para que el culto sea agradable a Dios, necesitamos dejar atrás la indiferencia y tender la mano como signo de proximidad y amor. También afirma, categóricamente, que la oración no suple nuestra responsabilidad de sostener al desfavorecido en tiempos de necesidad.
“El tiempo que se dedica a la oración nunca puede convertirse en una coartada para descuidar al prójimo necesitado; sino todo lo contrario”.
2021 | Los pobres son sacramento de Cristo y evangelizadores
“Toda la obra de Jesús afirma que la pobreza no es fruto de la fatalidad, sino un signo concreto de su presencia entre nosotros”.
En esta ocasión, el Papa Francisco afirma que: “Los pobres son verdaderos evangelizadores porque fueron los primeros en ser evangelizados y llamados a compartir la bienaventuranza del Señor y su Reino (cf. Mt 5,3)”.
“Los pobres de cualquier condición y de cualquier latitud nos evangelizan, porque nos permiten redescubrir de manera siempre nueva los rasgos más genuinos del rostro del Padre”
2022 | La pobreza de Cristo libera
“Hay una pobreza que humilla y mata, y hay otra pobreza, la Suya, que nos libera y nos hace felices”
En este texto, Francisco nos recuerda que el problema no son los bienes, sino la relación que tenemos con ellos y la importancia desmedida que en ocasiones les conferimos. Por ello, enfatiza: “El encuentro con los pobres permite poner fin a tantas angustias y miedos inconsistentes, para llegar a lo que realmente importa en la vida y que nadie nos puede robar: el amor verdadero y gratuito”.
“Si Él se hizo pobre por nosotros, entonces nuestra misma vida se ilumina y se transforma, y adquiere un valor que el mundo no conoce ni puede dar. La riqueza de Jesús es su amor”.
2023 | Todo cristiano debe implicarse
"En definitiva, cuando estamos ante un pobre no podemos volver la mirada hacia otra parte, porque eso nos impedirá encontrarnos con el rostro del Señor Jesús".
En esta ocasión, Francisco advierte sobre dos rasgos de la cultura actual que afectan nuestra vocación cristiana hacia la caridad: el rechazo a lo incómodo o lo que hace sufrir y la prisa que nos impide detenernos para encontrarnos con el necesitado y compartir con él.
“Delegar en otros es fácil; ofrecer dinero para que otros hagan caridad es un gesto generoso; la vocación de todo cristiano es implicarse en primera persona”.
2024 | Ante Dios todos somos pobres y necesitados
"Todos somos mendigos, porque sin Dios no seríamos nada. Tampoco tendríamos vida si Dios no nos la hubiera dado. Y, sin embargo, ¡cuántas veces vivimos como si fuéramos los dueños de la vida o como si tuviéramos que conquistarla!"
En este mensaje, el Papa Francisco nos invita a reconocernos todos pobres y necesitados de Dios y pide “hacer nuestra la oración de los pobres y rezar con ellos”. Reconoce que esto requiere un corazón humilde, “que tenga la valentía de convertirse en mendigo. Un corazón dispuesto a reconocerse pobre y necesitado” de Dios.
“El pobre, no teniendo nada en que apoyarse, recibe fuerza de Dios y en Él pone toda su confianza. De hecho, la humildad genera la confianza de que Dios nunca nos abandonará ni nos dejará sin respuesta”.












