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Cómo participar en la Divina Misericordia de Dios

Divine Mercy
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Theresa Civantos Barber - publicado el 08/10/25
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¿Cómo podemos participar más plenamente en la Divina Misericordia de Dios? ¿Cómo sería perdonar a los demás tan libremente como lo hace Cristo?

Todos hemos sido víctimas de comentarios groseros, ya sea por parte de amigos, familiares, compañeros de trabajo, vecinos o personas desconocidas en la calle o en las redes sociales. Es ahí donde entra la Divina Misericordia de Dios para obrar y perdonar como Él.

Y, a veces, tiene sentido evitar a la persona que lo ha dicho. Si alguien tiene la costumbre persistente de herirte con palabras desagradables, entonces puede que tenga sentido proteger tu paz y mantenerte alejado.

Pero la mayoría de las veces, eso no es lo que ocurre. La mayoría de las veces, alguien dice algo grosero o hiriente porque realmente no lo piensa, o porque está proyectando sus propias experiencias en ti.

Mostrar misericordia en las pequeñas cosas

Preocupada joven mujer sentada en el sofá rezando a Dios

Muchas veces nos ofendemos por comentarios o acciones hacia nosotros, pero cuando nos detenemos para pensar, podemos darnos cuenta de que la persona no había tenido la intención de herirnos. Simplemente tenía experiencias muy diferentes a las mías, por lo que, lo que era correcto para ella, no lo era para mí. Nunca podemos saber las intenciones de alguien, porque solo ellas y Dios las conocen.

Sin embargo, ¡qué fácil es ofenderse! La gente suele decir cosas desconsideradas o insensibles (todos lo hemos hecho alguna vez). Es tentador guardar rencor y negarse a seguir relacionándose con tal o cual persona.

Pero, esta mes recordamos a santa Faustina, la monja polaca que tuvo visiones de la Divina Misericordia en la década de 1930. Cristo le dijo:

"Hija mía, habla al mundo entero de mi inconcebible misericordia... Que ninguna alma tema acercarse a mí, aunque sus pecados sean como la grana. Mi misericordia es tan grande que ninguna mente, ya sea humana o angelical, podrá comprenderla en toda la eternidad. Todo lo que existe ha surgido de lo más profundo de mi tierna misericordia".

No hay pecado que Dios no perdone, si se lo pedimos. Y sabemos que, como cristianos, estamos llamados a actuar como Jesús. Si Jesús está dispuesto a concedernos tanta misericordia, ¿cómo podemos negar nuestra misericordia a otras personas?

Quizás sea el momento de ser "mejores personas" y pasar por alto los pequeños comentarios sarcásticos y las observaciones insensibles que nos dirigen. Practicar la misericordia de esta manera fortalece a nuestras familias y comunidades, ya que no dejamos que las pequeñas cosas se interpongan en nuestras relaciones sólidas.

Perdonar como lo hace Cristo

elderly woman hugs younger relative girl

Si pensamos en imitar la Divina Misericordia de Cristo, podemos recordar lo que dijo Kristin Lavransdatter.

Hay una hermosa escena en la que un marido y una mujer se reconcilian después de muchos años de malentendidos y desunión. Cuando la mujer le pregunta al marido cómo ha sido capaz de perdonarla repetidamente, él responde: "Pensé en todas las veces que yo había traicionado a Cristo".

Estas palabras parecen captar la esencia de nuestra propia participación en la Divina Misericordia. ¿Cómo podemos participar más plenamente en la misericordia de Dios? ¿Cómo podemos perdonar a los demás tan libremente como lo hace Cristo?

Podemos ser rápidos en pasar por alto las faltas, especialmente las pequeñas ofensas que alguien puede no haber tenido la intención de causar daño. Podemos poner excusas a los demás, asumiendo intenciones positivas: "Quizás solo está teniendo un mal día. No quería ser grosera".

Cuando "no podemos soportar" estar cerca de alguien, podemos ofrecer oraciones por esa persona, y con suerte, también nuestro perdón. Y, sobre todo, podemos dejar ir nuestros rencores, recordando que Jesús nos enseñó a rezar para que se nos perdone según perdonamos a los demás.

¡Santa Faustina, misionera de la Divina Misericordia, ruega por nosotros!

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