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Lo que ocurre en los países que acogen migrantes

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Patricia Navas - publicado el 02/10/25
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Las esperanzadoras respuestas para la integración y el crecimiento social expuestas en el nuevo libro “Ser puerta abierta”

En todas las culturas, los pueblos que se han quedado volcados hacia dentro, que no se han relacionado, han sido estériles; y los que han abierto sus puertas, se han enriquecido. Lo destaca para Aleteia el experto en migraciones y cooperación Alberto Ares Mateos, co-autor del nuevo libro Ser puerta abierta sobre el poder de la hospitalidad con los migrantes.

“Lo bueno, la riqueza, nos viene de la relación -explica-. Ver que hay algo a nuestro alrededor más allá de nuestro ombligo puede ayudarnos a crecer”.

Ares Mateos dirige la oficina europea del Servicio Jesuita a Refugiados, que coordina la labor de acompañamiento a más de 200 mil personas refugiadas y migrantes cada año.

El libro Ser puerta abierta. La hospitalidad en el corazón de la espiritualidad Alberto Ares Mateos, SJ, director del Servicio Jesuita a Refugiados
Alberto Ares Mateos, SJ, director del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) en Europa y Mª del Carmen de la Fuente, responsable del Servicio Jesuita a Migrantes en España.

Con su experiencia, destaca el ejemplo del crecimiento económico de España gracias a su capacidad de acoger a las personas migrantes.

Y lo contrapone a los problemas que vive Reino Unido para encontrar trabajadores, con sus políticas restrictivas.

Claves de éxito

Para él, no se trata de abrir las fronteras sin ningún control. Ares Mateos reconoce la importancia de una entrada regulada de personas migrantes a través de vías seguras y legales, respetando el derecho internacional.

Como claves para que la migración contribuya al enriquecimiento, Ares Mateos identifica políticas inclusivas, universalistas y que atiendan a la diversidad.

“Los grandes retos sociales, como el acceso al mercado laboral y a una vivienda digna,  afectan a los migrantes y al resto”, constata.

“Si se responde a los grandes retos sociales, atendiendo a la diversidad, el resto vendrá por añadidura”, asegura.

“Regulemos para que la gente pueda llegar sin arriesgar sus vidas, seamos capaces de ver las necesidades que hay (económicas, de puestos de trabajo, de cuidados,…)”, propone.

Y plantea cuestiones para la aplicación concreta: “¿Cómo nos coordinamos mejor los gobiernos central, autonómico y local? ¿Cómo mirar la vivienda, educación y empleo de una manera integral? ¿Por qué no ir un poco más a esos pactos de estado y no que todo sea un vaivén político?”.

Finalmente, Ares Mateos propone “rescatar el espíritu de comunidad, también a nivel de política, trabajando para volver a tener tejido social en lugar de ir cada uno por su lado”.

Reto y alternativa

Según el experto, la inseguridad, la búsqueda de intereses particulares y otros factores han ido cambiando el valor de la hospitalidad tan arraigado en la cultura occidental.

“Ser puerta abierta hoy en día supone un reto y una alternativa -explica- pero no es exagerado decir que la acogida de lo nuevo puede transformar nuestras sociedades”.

“Es cierto que la hospitalidad te hace vulnerable pero vulnerables somos todos -añade-. Como dice una canción de Leonard Cohen, en todo hay una grieta y es a través de esa grieta como es posible que entre la luz”.

Para Ares Mateos, “la hospitalidad puede ser un elemento de acceso al sueño de todos: que podamos vivir como hermanos y hermanas con los mismos derechos y obligaciones, en nuestra casa común”. 

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