Los papas marcan la historia con sus palabras y sus gestos, pero también con grandes textos que estructuran su magisterio. Por el momento, León XIV aún no ha anunciado oficialmente ningún documento de este tipo. Sin embargo, antes de su muerte, Francisco estaba trabajando en una exhortación apostólica dedicada a los pobres y, según nuestras informaciones, su sucesor ha retomado este trabajo.
León XIV podría así asumir el legado de su predecesor, como hizo Francisco con Benedicto XVI en 2013. Pero un primer texto, para un Papa, es también una oportunidad para marcar el rumbo del pontificado que se inicia.
Redemptor Hominis
Juan Pablo II tardó menos de cinco meses en publicar su primer texto, la encíclica Redemptor Hominis, que apareció el 4 de marzo de 1979. Ante el largo pontificado que se abre ante él (aún no ha cumplido los 60 años), el polaco describe una Iglesia cuyo dinamismo vital es "mucho más fuerte que los síntomas de duda, colapso y crisis". Tras las fuertes tensiones que marcaron el período posterior al Concilio Vaticano II y la repentina muerte de Juan Pablo I, el sucesor de Pedro expresa su optimismo y su voluntad de avanzar "por los caminos de la Iglesia, por los caminos que el Papa Pablo VI nos ha indicado claramente".

En este texto, dedicado a los retos de la humanidad, ya aparecen algunos de los grandes temas de su pontificado: la lucha contra el ateísmo de Estado en el bloque del Este, la defensa de la libertad religiosa, la "actitud misionera" que caracterizará al futuro papa trotamundos, la centralidad de la Eucaristía y una fuerte devoción mariana. Juan Pablo II publicará posteriormente otras trece encíclicas.
Deus Caritas est
El primer texto de Benedicto XVI, Deus Caritas est, se hace público el 25 de enero de 2006. En esta densa encíclica, dedicada a la caridad cristiana, el Papa, elegido menos de un año antes, asume su filiación con Juan Pablo II. Ya impone su estilo de teólogo, convencido de la "gran actualidad" del amor de Dios en una sociedad contemporánea a menudo violenta, a veces indiferente a esta realidad.

Como pedagogo, Benedicto XVI subraya "un problema de lenguaje": "El término 'amor' se ha convertido hoy en una de las palabras más utilizadas y también una de las más manidas", a la que se le dan "acepciones totalmente diferentes".
Distingue y une a la vez el amor humano (eros) y el amor divino (ágape). A continuación, recuerda que la caridad forma parte de las tres tareas esenciales e inseparables de la Iglesia, junto con el anuncio de la Palabra y la celebración de los sacramentos, definiendo las normas para la acción caritativa eclesial y recordando también a los Estados sus responsabilidades en la materia.
Lumen Fidei y Evangelii Gaudium
Con la encíclica Lumen Fidei, publicada el 29 de junio de 2013, Francisco concluye la gran obra teológica de su predecesor, una encíclica dedicada a la fe. De este modo, completa la "preciosa labor" de Benedicto XVI, que ya había escrito dos textos sobre las virtudes teologales (Deus Caritas est y Spe salvi, 2007). Como afirma el propio Francisco, el Papa alemán había "prácticamente terminado" este texto, que reflexiona sobre cómo la fe puede iluminar la vida del hombre y dialogar con la filosofía y las ciencias.
Si bien algunos acentos bergoglianos ya aparecen en este primer documento, hay que esperar a la publicación de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium (24 de noviembre de 2013) para que Francisco imponga verdaderamente su estilo. En este texto, menos académico, traza las grandes líneas programáticas de su pontificado, guiado por la exigencia de la evangelización. En él, llama a una Iglesia capaz de "salir de sí misma", exhorta a una conversión pastoral tanto de los fieles como del clero, y aboga por una Iglesia "poliedrica", es decir, alimentada por la diversidad para construirse mejor.
Francisco también insistía en el lugar que ocupan los pobres, llamados a ser protagonistas de esta evangelización. Una temática que podríamos encontrar en el primer gran texto del pontificado de León XIV.











