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La construcción de una iglesia la impulsó a pedir el bautismo

La conversion d’Audrey sur le chantier de l’église Saint-Dominique

En visitant le chantier de l'église Saint-Dominique, où son père a travaillé, Audrey a trouvé l’élan pour demander le baptême.

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Anna Ashkova - publicado el 17/09/25
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La iglesia de Santo Domingo en Loiret, Francia, se inauguró el 12 de septiembre, tras extensas obras. Entre los trabajadores de restauración hay uno que siente un cariño especial por el edificio: fue aquí donde su hija de 22 años, Audrey, pidió ser bautizada

Tras tres meses de cierre y siete años de ambiciosas obras, llevadas a cabo por un equipo de voluntarios y donantes comprometidos, la iglesia de Santo Domingo, en Loiret (centro de Francia), reabrió sus puertas a los fieles el 12 de septiembre. "Esta obra ha sido un espacio de evangelización", celebra el padre Stefano Cimolino.

Y añade: "Esto implicó la acogida y las conversaciones con los contratistas, pero también la curiosidad de los trabajadores, por ejemplo, sobre qué es un sagrario". Así fue como se hizo amigo de Carlos, un albañil, cuya hija de 22 años acababa de encontrar a Cristo. 

Un proyecto providencial 

Aunque creció en una familia cristiana, Audrey no fue bautizada por sus padres. "Mi familia es católica, pero como muchos, rara vez la practican", explica a Aleteia. Fue durante sus estudios cuando se produjo el punto de inflexión. "Me sentía perdida. Ansiosa por naturaleza, a menudo tenía malos pensamientos que me angustiaban. Leer, rezar e ir a la iglesia me ayudaron a encontrar paz interior", recuerda Audrey.

Aunque admite haber practicado su fe durante unos dos años, aún no era catecúmena. "Había querido pedir el bautismo desde hacía un tiempo. Pero acontecimientos de mi vida, como mis estudios o mi trabajo, pospusieron ese momento". La llamada llegó gracias a las obras de construcción de su padre en la iglesia de santo Domingo. Un día, él compartió con ella fotos de esta iglesia, con su silueta única, que evocaba la Tienda del Encuentro de la Biblia, invitando a la reflexión y la apertura. Y fue entonces cuando se dio cuenta de que era allí, y en ningún otro lugar, donde quería bautizarse. 

"Cuando empiezo algo, necesito crear un vínculo, sentir una conexión. Ese fue el caso de esta iglesia", señala esta estudiante de comunicación. Su padre le sugirió conocer al padre Stefano. Un recorrido por la obra y una cálida conversación fueron suficientes para que Audrey finalmente decidiera dar el paso. "Su enfoque me conmovió. Era muy decidida. Había leído muchos libros para aprender a orar, compró una Biblia. Tenía una rica biblioteca gracias a la cual podía alimentar su fe por sí misma", señala el padre Stefano. En cuanto a Audrey, lo ve como un guiño a Dios:

"Mi padre tenía una obra en una iglesia, aunque nunca lo hace, en una época en la que yo me preguntaba sobre el bautismo y empezaba a ir a la iglesia. Fue una señal de la Providencia". 

Hoy, los padres de la joven están orgullosos de ella y de sus esfuerzos. Su fe, a su vez, los inspira a reconectarse más profundamente con la Iglesia. "Mi madre me acompaña a menudo a Misa", dice Audrey, quien anhela ser bautizada. Mientras tanto, descubre el trabajo de su padre y de tantos otros que han hecho que la Iglesia de Santo Domingo sea aún más hermosa. 

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