El regreso a la rutina escolar puede sentirse como una avalancha; así que es probable que te hayas sentido así durante las últimas semanas. Tras unas largas vacaciones de verano -en las que los días corren sin horarios estrictos y las mañanas son más relajadas- el volver a organizar mochilas, preparar loncheras y cumplir con múltiples compromisos escolares puede generar estrés, agotamiento y hasta descontrol en casa.
Pero no todo tiene que ser un caos. Con algunos ajustes y una buena dosis de paciencia, es posible retomar la rutina familiar de forma más llevadera.

Toma la rutina con calma
No te frustres si los primeros días (o semanas) parecen un desorden. Cambiar el ritmo de toda la familia toma tiempo. Los niños pueden sentirse cansados, irritables o desmotivados. Y tú también. La clave está en no resistirte al cambio, sino reconocer que es parte del proceso.
La organización es parte del día
Una buena organización es garantía para llevar a cabo una rutina que pueda funcionar para toda la familia, especialmente cuando hay más de un hijo por llevar a la escuela y en ocasiones, a sus actividades extracurriculares.
Aquí hay algunas propuestas que pueden facilitarte la rutina, especialmente en la hora de la mañana, pues es el momento con más movimiento.
- Deja los uniformes listos la noche anterior.
- Prepara las mochilas con todo lo necesario.
- Planea (o incluso prepara) la lonchera.
- Adelanta el desayuno, realizando el método Meal Preap.
Estas pequeñas acciones te ahorrarán minutos preciosos y evitarán el caos de última hora.
Haz una rutina comunitaria

Independientemente de la edad, todos pueden involucrarse para lograr que las cosas salgan a tiempo y en orden.
María Montessori, creadora de uno de los métodos de crianza más factibles en el mundo, hace hincapié en que los niños, desde que son pequeños, deben y pueden aprender a hacer las cosas por sí mismos; claro, con la orientación y cuidado de los padres.
Bajo el lema "Ayúdame a hacerlo por mi mismo", se fomenta la autonomía de cada niño. Por lo tanto, busca la forma de adaptar las actividades a su edad. Esto, además de repartir la carga, los ayudará a ir desarrollando hábitos y a reconocer sus habilidades.
Tu bienestar impacta en el corazón de tu hogar
No puedes servir desde un vaso vacío. Organizar la vida de tus hijos es demandante, pero no olvides tus propias necesidades. Reserva al menos un pequeño momento al día para ti, aunque solo sea una taza de café en silencio, una caminata o leer algunas páginas de un libro.











