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Nicolás de Tolentino y los panes del milagro

san Nicolás de Tolentino y los panes de san nicolás
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Majo Frias - publicado el 09/09/25
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¿Panes milagrosos? Sí, ¡los de Nicolás de Tolentino! Aleteia te cuenta la historia de una tradición que se remonta al siglo XIII, cuando san Nicolás recibió un mensaje de la Virgen mientras dormía

San Nicolás de Tolentino, un fraile místico agustino del siglo XII, es conocido y admirado por su vida de oración y su entrega en el servicio al prójimo y en la confesión. 

Las anécdotas más conocidas sobre su vida giran en torno a los ataques del demonio o a los numerosos milagros que obró en vida; sin embargo, hay un pasaje de su vida menos conocido que condujo a una bonita tradición adoptada por los católicos: el pan de san Nicolás.

Un pan milagroso, dado por la virgen

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El padre Ángel Peña O.A.R. escribe en su libro San Nicolás de Tolentino, un santo amigo, que el biógrafo del santo explicó que, una vez, estando gravemente enfermo, el demonio intentó arrastrarlo hacia el pecado de la gula. Nicolás, que practicaba la abstinencia, se reconoció tentado; por ello, recurrió a la Virgen María y a san Agustín -fundador de su orden- para pedir su intercesión.

“Mientras pedía ayuda, se durmió. En sueños se le apareció la madre de Dios, acompañada de san Agustín, envuelta en un admirable resplandor. El santo, mirando a María, dijo: ‘¿Qué ha sucedido, Señora, para que vengas a mí tan espléndida, yo que soy polvo y ceniza?’ 

Y ella le respondió: ‘Yo soy la madre de tu Salvador, la Virgen María, que tanto has invocado junto a san Agustín, que está aquí junto a mí. Después, mostrándole con un dedo la plaza, le dijo: ‘Manda allá a alguna señora para que pida para ti un pan fresco en nombre de mi hijo Jesucristo. Cuando lo hayas recibido, cómelo mojado en agua y recobrarás la salud’”.

Cuando san Nicolás despertó siguió las indicaciones de la Virgen María. Al recibir el pan sumergido en agua hizo la señal de la cruz sobre el alimento y comió un poco. En ese momento, de manera inmediata, recobró la salud.

El padre Ángel destaca la belleza de este prodigio: la santísima Virgen eligió los alimentos de la abstinencia (pan y agua) para devolverle la salud como un signo de que su vida de abstinencia le era agradable a ella y a Dios.

Una curación que se repitió

Esta milagrosa cura no fue la única obrada a través del pan. La tradición narra que, poco tiempo después de su muerte, Dios obró numerosas curaciones a través de lo que las personas comenzaron a llamar “panes de san Nicolás”, que no eran mas que panes bendecidos que las personas consumían para pedir la intercesión del santo.

Al paso del tiempo, esta costumbre se extendió tanto que se consolidó como una tradición que se preserva en algunas partes del mundo. En Tolentino, dentro del santuario de san Nicolás, se bendicen estos panes durante la Cuaresma; mientras que en el resto del mundo se acostumbran el 10 de septiembre, día de su fiesta.

La curación del rey

rey Felipe II de España

Una de las curaciones más famosas de los panes de san Nicolás es la del rey Felipe II de España.

Cuando aún era un niño, Felipe presentó fiebres muy altas. Un sacerdote agustino, Luis de Montoya, le dió los panes bendecidos que le alcanzaron la sanación de Dios, obrada por intercesión de san Agustín.

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