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Las increíbles enseñanzas de la Biblia acerca de la niñez 

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Karen Hutch - publicado el 04/09/25
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La vida de un niño es muy valiosa ante los ojos de Dios, tanto así que nos pide ser como niños. Aquí unas enseñanzas clave para ver la niñez desde los ojos de Dios

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La niñez es una etapa fundamental en la vida del ser humano, caracterizada por la inocencia, la pureza y una capacidad única para aprender y confiar. A lo largo de la Biblia, encontramos numerosas referencias a los niños, no solo como miembros importantes de la familia y la comunidad, sino también como ejemplos de fe, humildad y sinceridad. 

Desde el Antiguo Testamento hasta las enseñanzas de Jesús en el Nuevo Testamento, la Palabra de Dios ofrece principios claros sobre el valor, el cuidado y la formación espiritual de los más pequeños. 

En el siguiente carrusel vamos a explorar lo que dice la Biblia sobre la niñez, revelando cómo Dios ve a los niños y cuál es la responsabilidad de los adultos hacia ellos. 

1Regalo de Dios y una bendición (Sal 127, 3)

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Inocencia de los niños

"Los hijos son un regalo del Señor, el fruto del vientre es una recompensa".  (Sal 127, 3)

La expresión "regalo del Señor" nos invita a valorar la vida desde su inicio, con gratitud y reverencia. Cada niño, independientemente de las circunstancias de su nacimiento, es portador de dignidad y esperanza. Además, la palabra "recompensa" sugiere que hay un gozo y una bendición especial reservada para quienes reciben y cuidan de los hijos con amor y responsabilidad.

2Dejar que los niños se acerquen a Dios (Mt 19 13,14)

"Le trajeron entonces a unos niños para que les impusiera las manos y orara sobre ellos. Los discípulos los reprendieron, pero Jesús les dijo: «Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos»".

En este pasaje, vemos a Jesús haciendo algo profundamente contracultural: acoge a los niños con amor y dignidad, mientras que sus propios discípulos los consideran una molestia. La reacción de Jesús es clara y firme: "Dejen a los niños venir a mí, y no se lo impidan". Él no solo los recibe, sino que también revela una gran verdad espiritual: el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos.

3Formarlo en la fe (Prov 22,6)

"Inicia al niño en el camino que debe seguir, y ni siquiera en su vejez se apartará de él".

Este versículo subraya la importancia de la formación temprana en la vida del ser humano. La infancia es una etapa clave donde el corazón y la mente están más abiertos a aprender, absorber valores y construir una base sólida para toda la vida.

4Hablales de Dios desde pequeños

"Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Incúlcalas a tus hijos, y háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte". 

Este versículo nos recuerda que la fe se transmite en lo cotidiano, no solo en momentos especiales. Dios nos llama a vivir su Palabra con el corazón y a compartirla constantemente con nuestros hijos: en casa, de camino, al acostarnos y al levantarnos.

5Creados a su imagen y semejanza (Sal 139, 13- 14)

"Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre: te doy gracias porque fui formado".

Este versículo es un canto a la dignidad y el valor de la vida desde el inicio. Dios no solo nos conoce, sino que nos forma con amor y propósito desde el vientre materno. Cada niño, cada ser humano, es una obra única de sus manos.

Reconocer esto nos lleva a agradecer el don de la vida y a respetarla en todas sus etapas, especialmente en la niñez, cuando la persona comienza a descubrir quién es en Dios.

6Nadie entra el Reino de Dios si no es como niños (Mc 10, 15-16)

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"Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él». Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos".

Este versículo nos enseña que la formación espiritual y moral comienza en la infancia. Lo que se siembra en el corazón de un niño con amor y sabiduría, permanece a lo largo de su vida.

Educar con fe desde temprano es regalarles una brújula para toda la existencia, incluso cuando lleguen los años difíciles o la vejez.

7Educarlos con amor (Ef 6,4)

"Padres, no irriten a sus hijos; al contrario, edúquenlos, corrigiéndolos y aconsejándolos, según el espíritu del Señor".

Este versículo nos recuerda que la autoridad de los padres debe ejercerse con amor y paciencia. No se trata solo de corregir, sino de educar con ternura y en el espíritu del Señor.

Criar a los hijos desde la fe implica acompañarlos, guiarlos con sabiduría y nunca herir su corazón, sino formarlos con respeto y esperanza.

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