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¿Por qué nos cuesta ser dóciles a la voluntad de Dios?

4 min de lectura
Dóciles, voluntad, Dios, san Juan Pablo II, Jesús, Padre nuestro

Crédito: WESTOCK PRODUCTIONS

Cuando rezamos el Padre nuestro decimos "hágase tu voluntad", pero seguramente lo rezamos sin convicción porque nos cuesta ser dóciles a los designios de Dios

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Nos decimos cristianos practicantes, vamos a la Iglesia, nos esforzamos por no pecar y por cumplir los mandamientos, y eso está muy bien. Pero cuando llega el momento de la prueba, nos cuesta ser dóciles para aceptar la voluntad de Dios, a pesar de que lo pedimos en el Padre nuestro:

"Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo" (Mt 6, 10).