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Así se preparó Carlos Alcaraz antes de comenzar el US Open

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Cerith Gardiner - publicado el 27/08/25
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El campeón de tenis Carlos Alcaraz demuestra que incluso en medio de la búsqueda de un título de Grand Slam, algunas cosas preceden al tenis

Carlos Alcaraz, la estrella española de 22 años y actualmente uno de los mejores jugadores del mundo, fue visto recientemente recibiendo la bendición de un sacerdote en la ciudad de Nueva York justo cuando estaba a punto de comenzar el US Open.

Un breve video compartido en redes sociales capturó el emotivo momento: Alcaraz inclinó la cabeza mientras un sacerdote católico de la Catedral de San Patricio rezaba con él y le daba una bendición. Este fugaz instante demostró que, incluso en medio del ajetreo de un gran torneo, el joven campeón se tomó un momento para lo que realmente importa, demostrando que tiene sus prioridades en orden.

Una bendición antes del partido

Antes de su primer partido en Flushing Meadows, Alcaraz visitó la histórica Catedral de San Patricio en Manhattan, donde un sacerdote le ofreció una bendición personal. Los presentes observaron la humildad y gratitud con la que Alcaraz recibió la oración, una imagen que resaltó no solo su fe, sino también su humildad.

El gesto sirvió como recordatorio de que incluso los mejores jugadores del mundo a menudo buscan fortaleza y orientación más allá de la cancha.

De hecho, pronto aparecieron en Internet fotos del encuentro, mostrando a Alcaraz sonriendo conversando con el sacerdote, recibiendo la bendición e incluso tomándose una selfie rápida juntos.

Alcaraz no es el único atleta que recurre a la fe bajo presión; su compañero campeón, Novak Djokovic, por ejemplo, ha sido visto rezando en iglesias antes de grandes eventos, según compartió First Sportz. Pero ver al número uno del mundo detenerse para recibir una bendición en medio de los preparativos del torneo fue especialmente inspirador y una gran lección para los jóvenes de hoy: ningún trofeo ni título es más importante que los valores fundamentales y el bienestar espiritual.

Al buscar una bendición, Alcaraz señaló que sabe que el éxito en la cancha no lo es todo: también está jugando por un propósito superior y por la paz interior.

Con los pies en la tierra más allá de la cancha

Esta no es la primera vez que Carlos Alcaraz demuestra al mundo que su base va más allá de la gloria atlética. Hace apenas unas semanas, en Wimbledon, detuvo su partido para ayudar a una aficionada mayor que se había desmayado en la grada. Tras asegurarse de que recibiera atención médica, Alcaraz incluso envió un emotivo mensaje a su familia, demostrando que, incluso bajo la presión del campeonato, la estrella del tenis se preocupaba lo suficiente como para alegrarle el día a alguien.

Ese acto de bondad se viralizó, y muchos elogiaron al joven español por su deportividad y compasión. Como señaló una publicación, "incluso un jugador tan ocupado y exitoso como el número uno del mundo, Alcaraz, tiene tiempo para mostrar humildad", lo que nos recuerda que la bondad es una señal de verdadera deportividad.

Con solo 22 años, Alcaraz ya ha alcanzado la cima del tenis: ascendió al número uno mundial cuando era adolescente y consiguió su primer título del US Open a los 19 años. Sin embargo, a pesar de su éxito meteórico, sus allegados lo describen como una persona educada, realista y profundamente agradecida por el apoyo que recibe.

Así, mientras compite en Nueva York, Alcaraz lleva consigo no solo una raqueta y una determinación feroz, sino también la fuerza que proviene de una simple bendición, y esa puede ser su mayor arma secreta.

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