No es solo una fiesta mariana, es una promesa de eternidad. La Asunción de María nos recuerda que el cielo no es un sueño lejano, sino un destino real
Cada 15 de agosto, desde el siglo V, la Iglesia celebra una de las solemnidades más hermosas: la Asunción de la Virgen María. Esta fiesta no solo recuerda un misterio glorioso, sino que nos señala una promesa: la de un destino eterno junto a Dios. A través de María, se abre una puerta de luz en nuestro camino.
En este video te compartimos un poco más sobre esta gran Solemnidad.












