John Henry Newman nació en 1801 en Londres, en una familia anglicana de clase media. A los 15 años, durante una enfermedad, vivió una experiencia espiritual intensa que lo marcó profundamente. Comenzó a ver la fe como una relación personal con Dios, y no solo como tradición o moral.
Estudió en la Universidad de Oxford y fue ordenado sacerdote anglicano en 1825. Era brillante, elocuente y profundamente religioso. Se convirtió en una figura influyente en el Movimiento de Oxford, que buscaba renovar la Iglesia Anglicana dándole un carácter más católico en su liturgia y doctrina, pero sin romper con Roma.
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