Pasó de la medicina a escribir rap católico. El Padre Sandesh Manuel, no es un religioso convencional. Nació en una devota familia católica de Bangalore, al sur de la India, y con 26 años de vida franciscana y 17 como sacerdote, ha encontrado en la música, especialmente el rap, la mejor manera para evangelizar. Con más de 45 mil seguidores en YouTube y casi medio millón en Instagram, ejerce su ministerio en Austria y ha sorprendido a los jóvenes en el jubileo de Roma con su rap inspirado en el beato Carlo Acutis (próximamente el santo millenial).
"Mi principal inspiración no fue simplemente el arte, sino una necesidad urgente: hablar el lenguaje de los jóvenes que ya no pisan una Iglesia. En Europa, donde muchas parroquias se vacían, siento el llamado a salir del molde y llegar a los corazones a través de ritmos modernos. Mi rap nace del deseo de hacer que los jóvenes no solo escuchen, sino que sientan que Jesús también camina con ellos, en jeans y zapatillas, por la autopista al cielo", explica.
Inspirado por el santo que usaba Internet para evangelizar
Hace tres años conoció la historia de Carlo Acutis, el adolescente italiano que amaba la Eucaristía, que vestía como cualquier joven y que usaba Internet para evangelizar. Se sintió profundamente identificado. “Carlo no era un místico inalcanzable, era normal, con jeans, con zapatillas, pero con un corazón enamorado de Jesús”, cuenta.
Así nació la idea de hacer una canción sobre él, que no solo hablara de su vida, sino que invitara a los jóvenes a imitarlo. El coro es pegajoso, con una frase que juega con el título de una conocida canción de rock: Highway to Heaven, la autopista al cielo. “Quería que los jóvenes pudieran cantarla, bailarla, moverse… porque la energía de los jóvenes también es sagrada”, dice.
Aunque la canción no fue compuesta específicamente para el Jubileo de los misioneros digitales en el Vaticano, su impacto allí fue inmediato. Durante el encuentro, que reunió a más de mil creadores de contenido católico de 146 países, su rap se convirtió en un himno inesperado. Muchos jóvenes lo reconocieron por la calle, le pidieron fotos, y él se conmovió al comprobar que su mensaje había cruzado fronteras. “No se trata de que me reconozcan a mí”, aclara, “se trata de que el mensaje llegó. Y eso vale más que cualquier otra cosa”.
Tradición y creatividad para llegar a los jóvenes
Aunque sus padres siempre quisieron que se convirtiera en sacerdote, no fue sino hasta que estaba a punto de entrar a la escuela de medicina que el joven Sandesh sintió el llamado a la vida sacerdotal, cuando conoció a los franciscanos.
El Padre Sandesh Manuel es el ejemplo de que se puede ser divertido, joven y, sin embargo, también espiritual. De este modo es como describe a los monjes franciscanos, quienes primero se convirtieron en sus amigos, y luego, esta originalidad que le llevaría a querer tomar sus votos en esta comunidad, los transformó en sus hermanos.

Desde su pequeño estudio en el convento, entre Misas, confesiones y catequesis, sigue produciendo música. Tiene dos nuevas canciones en camino —una de ellas filmada en Uganda—, siempre con la misma intención: llevar el nombre de Jesús a través del ritmo.
También canta gregoriano, compone música de oración, e insiste en no elegir entre lo tradicional y lo moderno:
“Mi hábito franciscano representa la tradición; mi gorra de béisbol con la cruz Tau, la apertura a lo nuevo”, dice.
El caso del Padre Manuel es un testimonio vivo de lo que ocurre cuando la creatividad y la fe se encuentran.











