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De Damasco a Roma: un desafío para los jóvenes sirios en el Jubileo

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Cyprien Viet - publicado el 03/08/25
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Lejos de la imagen de violencia que suele asociarse con su país, los cristianos sirios que asistieron al Jubileo de la Juventud quisieron compartir su esperanza en un futuro mejor. Aleteia se reunió con jóvenes sirios que vinieron con el Movimiento Juvenil Mariano Vicenciano

La nueva bandera de Siria, con sus tres estrellas, intriga y da pie a una conversación con este grupo de 12 jóvenes, acompañados por un sacerdote. Nawal, una entusiasta profesora de inglés, encantada de poder comunicarse fácilmente con jóvenes de todo el mundo, explica que este viaje a Roma fue "un desafío" porque estos jóvenes temían que la embajada italiana en Damasco les denegara el visado. "No es fácil para los sirios salir del país porque la situación con el régimen es inestable", explica, casi ocho meses después del cambio de gobierno. "¡Pero seguimos rezando por una Siria mejor!", asegura.

"Es una gran aventura y una gran oportunidad para nosotros representar a nuestro país, presentarlo a jóvenes de otras naciones y luego poder regresar a Siria para compartir nuestras experiencias en el Jubileo", explica. "Estamos haciendo todo lo posible en nuestras comunidades para participar en la reconstrucción del país, para mejorarlo", insiste. Se esfuerza por señalar que, incluso en el punto álgido de la guerra, las escuelas seguían funcionando y los jóvenes seguían educándose y soñando con un futuro mejor.

"Esta es nuestra patria, esta es nuestra tierra, no queremos irnos", insiste Jemma, estudiante de comunicación. "Los cristianos tenemos muchos amigos musulmanes, vivimos en armonía con ellos. Queremos construir un nuevo país", explica, enfatizando que, tras los ataques y bombardeos, las misas continuaron y los cristianos nunca dejaron de reunirse en las iglesias para rezar.

Olga, de 30 años, se formó en ingeniería informática, pero actualmente regenta una panadería en Damasco. "Vendo pastelitos", explica esta figura emblemática del grupo, dotada del carisma de una líder y orgullosa de "gestionar su propio negocio". "La situación aún no es estable: un día parece mejor, al siguiente es peor… No lo sabemos. Pero esperamos lo mejor. Estamos aquí para orar por nuestro país", explica.

Agradecen la atención de los jóvenes de otros países, en particular los de Francia, cuyo gran interés y preocupación por la situación en su país perciben. "Amamos a los jóvenes franceses y creemos que ellos también nos aman. Podemos construir puentes y amistades con ellos", explican. "Siempre queremos difundir un mensaje de amor y perdón, siempre, siempre", insisten estas jóvenes.

Los jóvenes del mundo reunidos con el Papa:

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