Si te convertiste en padre más tarde en tu vida, o esperas tener hijos algún día (u otro hijo) pero sientes el peso de hacerse mayor, la historia de los abuelos de Jesús puede ser una con la que se sienta identificado.
Según la tradición, los santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen, estuvieron casados 20 años antes de que Dios les bendijera con el milagro de un bebé. En su cultura, la falta de hijos se consideraba un dolor y una cruz mucho mayores de lo que suele ser en nuestra cultura actual.
Sin embargo, encontraron la fuerza para confiar en el plan de Dios, incluso cuando el milagro que esperaban y por el que rezaban parecía imposible.
La alegría después de la infertilidad

La fe y perseverancia les hicieron pasar del dolor de la infertilidad a la alegría de tener una niña. Su paciencia se vio recompensada al traer al mundo a la mujer que diría sí a convertirse en la Madre de Dios.
Si se pregunta si es «demasiado mayor» para tener hijos, sepa que está en buena compañía, no sólo con estas dos santas, sino también con muchos otros santos de la Biblia y de la historia de la Iglesia. Pensemos en Santa Isabel, Ana, Sara e incluso Santa Gianna Molla, que no tuvo su primer hijo hasta los 34 años.
Sus historias nos recuerdan que el tiempo de Dios no siempre es el nuestro. Sin embargo, en las dificultades de la incertidumbre y la espera, Dios nos promete su esperanza y su gracia: «Bienaventurados los que no han perdido la esperanza» es el lema de la Jornada Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores de este año, el 27 de julio, y no podría ser más oportuno.
Y la buena noticia es que tener hijos a una edad más avanzada tiene muchas ventajas. Quizá los santos Joaquín y Ana sintieron algunos de estos efectos en sus experiencias como padres.
La ciencia respalda la paternidad tardía
La investigación moderna revela algunas ventajas sorprendentes de tener hijos más tarde en la vida, tanto si el bebé es el primero como si ya se tienen algunos hijos en casa.
He aquí, entre otras cosas, algunas conclusiones sobre tener hijos más tarde en la vida:
1 | La mayor edad de la madre se asocia a que los niños tienen menos dificultades de comportamiento, sociales y emocionales
2 | Los padres mayores tienden a tener hijos más inteligentes, con un coeficiente intelectual más alto y una mayor concentración, y la mayor edad paterna se asocia a que los niños viven más tiempo
3 | Las mujeres que tuvieron su último hijo después de los 33 años tenían el doble de probabilidades de vivir hasta los 95 o más, y las mujeres que dieron a luz después de los 40 tenían cuatro veces más probabilidades de vivir hasta los 100 años
La santidad tiene muchas formas de familia

Si te has enfrentado a la infertilidad o a la infertilidad secundaria, o has tenido que esperar más de lo deseado para tener un hijo por cualquier motivo, ya sabes que las familias santas tienen muchas formas y tamaños. Tanto María como Jesús eran hijos únicos. Sus familias tenían un aspecto distinto de los grandes hogares que a veces se idealizan.
Los ejemplos de Ana y Joaquín ayudaron a María a convertirse en la madre que fue -y es- para Jesús y para todos nosotros. Su amorosa vida familiar dio forma al hogar que alimentó al mismo Hijo de Dios.
Los santos Joaquín y Ana nos muestran que los planes de Dios son siempre más grandes que los nuestros, y que siempre merece la pena esperar.











