separateurCreated with Sketch.

‘The Ritual’: la recreación de un caso de exorcismo real

the ritual pelicula con al pacino
whatsappfacebooktwitter-xemailnative
José Ángel Barrueco - publicado el 24/07/25
whatsappfacebooktwitter-xemailnative
Al Pacino protagoniza un filme flojo aunque muy católico

CUARESMA 2026

Este contenido es gratuito, como todos nuestros artículos.
Apóyanos con un donativo y permítenos seguir llegando a millones de lectores.

Ayudo a sembrar esperanza

Si el lector no ha visto The Ritual, debería atender a unas cuantas advertencias (o unos cuantos consejos): para empezar, se trata de una película de terror, que no todo el mundo aguanta aunque los paladares más acostumbrados al género comprobarán que apenas da miedo; en segundo lugar, se inspira en hechos reales, lo que puede dar lugar a opiniones muy dispares, desde quienes acepten el aspecto demoníaco del asunto hasta quienes sean escépticos; por último, debemos remarcar que no es una gran película (comparada con El exorcista, por ejemplo, nos parecerá muy floja), y sin embargo, la comentamos en este espacio porque está repleta de valores religiosos y de una iconografía católica presente en cada escena. 

Su principal gancho para atraer a las audiencias consiste en juntar a un joven con un veterano (algo cada vez más frecuente, como vimos días atrás con F1: La película). Al Pacino es la estrella con experiencia, y parece cada vez más implicado en asuntos religiosos: además de su participación en The Ritual, hace poco visitó al Papa León XIV en el Vaticano, convirtiéndose así en el primer actor que recibía Robert Francis Prevost en su calidad de pontífice. La visita estaba relacionada con el rodaje de Maserati: The Brothers, en la que también intervienen Andy García y Anthony Hopkins. El rostro joven pertenece a Dan Stevens, especializado en cine de terror y fantástico: El apóstol, The Guest, El hombre que inventó la Navidad…  

Año 1928. Earling, Iowa. El Padre Joseph Steiger (Dan Stevens) dirige con pulso firme la iglesia de san José, una parroquia anexa a un convento de monjas, aunque en la última semana trata de superar la muerte temprana de su hermano. Durante ese duelo, uno de sus superiores le informa sobre el caso de una chica supuestamente dominada por demonios: Emma Schmidt (Abigail Cowen).

Tras agotar las teorías médicas y no encontrar explicación a sus tormentos, la parroquia de la chica desea intentar “un sacramento solemne”, es decir, un exorcismo. La tarea ya ha sido encomendada a un sacerdote capuchino con amplia experiencia: el Padre Theophilus Riesinger (Al Pacino). El exorcista necesita un lugar aislado, repleto de iconos religiosos y con unas normas básicas de inicio: restricciones, transiciones y taquigrafía. A Steiger le corresponderá la tarea de tomar notas y elaborar una cronología de acontecimientos.

El precio de la falta de fe

the ritual pelicula con al pacino

Como es habitual, desde un primer momento los puntos de vista de la juventud y de la veteranía colisionan: mientras Riesinger cree con firmeza que están ante un caso de posesión demoníaca, Steiger lo achaca todo a un comportamiento psicológico. El joven es escéptico ante el caso de Emma: piensa que ella necesita un médico o un psiquiatra, en ningún caso un exorcista. El Padre Theophilus ya le había advertido desde su primer encuentro: “El Diablo hará lo que sea necesario para frustrar nuestros planes. Debemos de estar preparados”. El problema es que el más joven no está preparado: a su escepticismo se une el dolor, aún muy vivo, de la pérdida de su hermano.

Una vez metidos en las labores de expulsión, Riesinger llega a acusar a Steiger: “Estamos pagando el precio de su falta de fe”. El exorcista sabe que, sin fe, no podrán desalojar los males de Emma, quien, perteneciente a una familia católica y muy devota, sin embargo ya no es capaz de pisar una iglesia. El veterano sabe que el arma más precisa con la que cuentan, además de la fe, es La Palabra. El Demonio se aprovecha de las debilidades humanas para invadir los cuerpos (un trauma, un abandono): “Nosotros también somos el objetivo. Su objetivo es hacernos renunciar a Dios”. 

Lo mejor de la película es esa oratoria que va desplegando el capuchino sobre las tensiones entre lo sagrado y lo demoníaco, entre la fe y su ausencia… Riesinger confiesa que llegó a su vocación a través del dolor, y sabe que la falta de fe y la duda pueden convertirse en sus debilidades: “Ésta es la misión del enemigo, hacernos dudar de nosotros mismos, de Dios, de nuestro propósito en la Tierra... y, lo más importante: causarnos sufrimiento”.

Lo peor, varios elementos. No causa miedo, a pesar de las señas de identidad del género (vómitos, insultos, sacudidas bruscas del cuerpo, actos violentos, voces roncas saliendo de la poseída…). La dirección de David Midell nunca llega a estar a la altura del guion, que tiene cierta fortaleza cuando habla Al Pacino.

Por algún motivo, quizá para ofrecernos la sensación de verismo documental, la cámara siempre parece estar en manos de alguien a quien le tiembla un poco el pulso: que no la hayan sujetado con grúas, trípodes o rieles para concentrarse en lo que están filmando… consigue que el espectador no se implique a fondo con los personajes. Y luego está lo que puede parecer un cliché pero es una evidencia: ninguna película sobre exorcismos ha logrado eclipsar a El exorcista, que estableció las bases del género y marcó un precedente. Aún no han superado el trabajo de dirección de William Friedkin.

¿Te ha gustado leer este artículo? ¿Deseas leer más?

Recibe Aleteia cada día.