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Ha peregrinado durante 9 meses hacia Belén para consagrar una misión

Fernando Gutierrez, peregrinación
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Ingrid Basaldúa Guzmán - publicado el 22/07/25
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El peregrinaje del misionero español ha estado lleno de momentos inigualables. Desde hace 9 meses que comenzó su recorrido ha tenido oportunidad de profundizar en su relación con Dios y ofrecerle todos sus esfuerzos

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El periodista de zonas de guerra y ex ateo Fernando Gutierrez, fundador de Mary's Children -una mision en Kenya que salva a los niños en riesgo de aborto desde hace 10 años-, ha peregrinado caminando durante nueve meses para llegar, dede España hasta Belén, lugar donde nació el Redentor del mundo.

"Creo que Dios quiere que volvamos la mirada a ese Niño que nació en Belén y que cambió para siempre la historia de la humanidad; que volvamos a ser niños depende de que volvamos nuestro corazón y nuestra mirada a ese Niño, al Niño más importante de todos, a Jesús", comparte Fernando para Aleteia.

"En las zonas más pobres de Kenia es normal que cada semana aparezcan bebés recién nacidos entre la basura, muertos. Normalmente tienen detrás la historia de una joven madre desesperada, sola, sin recursos para sacar adelante esa vida. Por muy poco se podían salvar muchas vidas y cada vida es única, sagrada y merece ser protegida con toda su dignidad". 

Una peregrinación como signo de entrega

Su peregrinaje inicio hace 9 meses, en España, visitando los sitios más importantes para los Católicos, como signo de total entrega de Mary's Children a Dios y a la Santísima Virgen.

Fernando ha viajado por varios países, en los que ha visitado lugares como el Santuario de Loyola, cuna de san Ignacio; la Basílica del Pilar, en Zaragoza, donde la Virgen se apareció al apóstol Santiago; la cueva de Manresa, donde san Ignacio pasó meses en oración; la Sagrada Familia, en Barcelona, donde recibió la bendición del Cardenal Omella; el Monasterio Torrente de Vida de las Hermanas de Belén, la Iglesia de santa Devota, en Mónaco; la Catedral de Florencia, la casa de santa Catalina de Siena y las Basílicas papales, en Roma, entre otros.

En todo este peregrinaje Fernando no va solo, Dios camina con él:

"En mi relación con Dios ahora somos mucho más amigos que antes, especialmente desde que he entendido que soy su hijo amado, que nada ni nadie podrá separarme de su amor".

Fernando siente que esta peregrinación no solo se trata del viaje que actualmente realiza hacia Belén, sino también sobre el recorrido que hace hacia la Casa del Padre. Él mismo lo explica:

"El Señor me lo propuso y yo le dije que sí sin saber todo lo que me tenía preparado en estos meses. Así ha sido durante todos estos años, desde que comenzó la misión. Dios es el mejor artista y nosotros somos el barro en sus manos. Él debe ir puliendo y dando forma a muchas cosas en nuestra vida para que, al llegar al cielo, estemos preparados tal y como Él nos soñó".

Una preparación, no solo física, también espiritual

Fernando Gutierrez, peregrinación

Admite que, físicamente, la preparación fue poca, aunque, durante los primeros meses, tuvo que cuidar mucho de sus pies antes y después de cada etapa. "Me he ido adaptando a los distintos dolores que han surgido a lo largo del camino, estirando aquellas zonas que veía que eran más necesarias"y añade: "Espiritualmente, el Señor me ha llevado"

"La oración y los sacramentos son el centro de mis días"

Sin duda, la oración es la fuerza sobrenatural y la profunda motivación que mantiene a Fernando, día con día, en su peregrinar y en la misión de Mary's Children, en África. 

"Si mantenemos la mirada en Jesús, entonces caminaremos, como Pedro, sobre las aguas. Tanto en Kenia, en la Misión, como ahora, peregrinando, la oración y los sacramentos son el centro de mis días. Cuando me faltan, o cuando descuido la oración, entonces aparecen las preocupaciones del mundo: cuánto me queda, cómo voy a llegar, dónde voy a dormir, quién me ayudará..."

El peregrinaje del misionero español ha estado lleno de momentos inigualables, pero el más significativo lo vivió la noche del Jueves Santo, en Venecia, Italia.

"La noche del Jueves Santo, el Señor me hizo el regalo más grande que me ha hecho en la vida. Me hizo comprender lo que estaba pasando en Getsemaní. Me hizo sentir, con mucha intensidad, la entrega por la que estaba pasando en el momento en el que sudaba sangre por los pecados de toda la humanidad. No sufrí como Él, pero sí con Él. Fue entonces cuando lo entendí todo. Él dando todo por mí, ¿y yo qué estaba haciendo a cambio? ¡Dándome a medias! Eso me puso triste, pero le dio un nuevo sentido a mi vida".

Fernando refleja un gran amor a Dios en su trato con aquellos por quienes dejó todo: los niños y madres desesperadas en riesgo de aborto. Ellos son la razón por la cual cada día caminado y cada sufrimiento vivido se convierten en una gran alegría para la gloria de Dios. 

"Los niños me lo han enseñado todo. De nadie he aprendido tanto como de ellos. De nadie. Los niños te enseñan a amar, a perdonar y a olvidar, a reír en medio de las dificultades".

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