CAMPAÑA DE NAVIDAD 2025
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El Papa Benedicto XVI creía que, por difícil que sea, necesitamos tomar vacaciones y salir de la ciudad y experimentar la belleza de la naturaleza siempre que sea posible.
A veces la vida en una ciudad puede ser difícil, sobre todo al estar rodeado de un flujo constante de ruido. El claxon de los coches, las sirenas de la policía y la música a todo volumen de los vecinos pueden resultar agobiantes.
Es importante hacer de vez en cuando lo posible por tomarse un descanso, unas vacaciones, de la vida en la ciudad.
Es una verdad sencilla que muchos de nosotros sabemos intuitivamente, pero que no solemos poner en práctica. Queremos alejarnos, pero el ajetreo de nuestra agenda o las difíciles situaciones económicas nos impiden escapar de la ciudad.
Vacaciones en la naturaleza
Habló de este tema durante un discurso del Ángelus mientras pasaba sus vacaciones en el Valle de Aosta, en el norte de Italia. Explicó que ahora más que nunca necesitamos vacaciones en la naturaleza:
En el mundo en que vivimos, la necesidad de reponerse física y mentalmente se ha vuelto como imprescindible, sobre todo para quienes viven en ciudades donde el ritmo de vida, a menudo frenético, deja poco espacio para el silencio, la reflexión y el contacto relajante con la naturaleza.
Benedicto XVI: reconectarse con Dios
Benedicto XVI prosiguió su reflexión sobre cómo la naturaleza puede reconectarnos con Dios:
El período de vacaciones ofrece oportunidades únicas para la reflexión, ya que nos enfrentamos a las conmovedoras vistas de la naturaleza, un maravilloso "libro" al alcance de todos, adultos o niños. En contacto con la naturaleza, los individuos redescubren su propia dimensión, se reconocen criaturas pero al mismo tiempo únicas, "capaces de Dios" al estar interiormente abiertas al Infinito. Impulsados por la sentida necesidad de sentido que les apremia, perciben la huella de la bondad y de la Providencia divina en el mundo que les rodea y se abren casi espontáneamente a la alabanza y a la oración.
La belleza del mundo natural nos recuerda la belleza del Creador, que creó estas maravillas.

Nuestro corazón puede abrirse más a Dios al contemplar la belleza de la naturaleza, impulsándonos a "abrirnos" a la "alabanza y la oración".
El Papa Benedicto XVI agradecía el tiempo que pasaba de vacaciones en la naturaleza, y con frecuencia aprovechaba cualquier oportunidad para escapar de la agitada vida de Roma.
Todos necesitamos pasar tiempo "desconectados" de todas las pantallas artificiales que vemos cada día y sumergirnos, si somos capaces, en el mundo que Dios creó para nosotros, en lugar del mundo que hemos creado para nosotros mismos.











