La ciudad española de Torre Pacheco ha recuperado la calma tras varios días de violencia desatada a raíz de la agresión a uno de sus vecinos.
Grupos radicales de diversas procedencias generalizaron y culparon de la inseguridad a las personas migradas.
Este martes las fuerzas de seguridad reprimieron las concentraciones convocadas por los exaltados y la noche transcurrió tranquila, como es habitual en esta ciudad de la provincia de Murcia.
La parroquia de Torre Pacheco ha celebrado jornadas de oración cada tarde antes de la Misa, que la comunidad ha ofrecido por la paz y la concordia.
“Hemos estado reflexionando juntos y acompañando para poder vivir esta situación desde Dios, sin sentimientos contrarios al Evangelio”, explica a Aleteia el párroco, Manuel Verdú.
“Hermano”
También ha proseguido con normalidad el servicio parroquial de Caritas, que habitualmente atiende a muchas familias de origen magrebí y latino.
“No pedimos el carnet de identidad, el lugar de procedencia ni el credo -afirma el sacerdote-, sino que atendemos a la persona porque es un hermano”.
Verdú se reunió este martes con los imanes de Torre Pacheco en una de las cuatro mezquitas de la ciudad.
“Estuvimos viendo maneras conjuntas de restablecer la convivencia -explica-. Todos abogábamos por la paz y no nos veíamos representados por la violencia de estos días”.
El párroco de Torre Pacheco considera que “ha habido una gran manipulación” y asegura que entre los habitantes de la ciudad siempre ha reinado la convivencia pacífica, la concordia y la armonía.
Hablan los obispos
Para él, las palabras de ánimo de su pastor han sido muy importantes, “han llenado de luz y paz la comunidad”.
El obispo de Cartagena, José Manuel Lorca, publicó un comunicado en el que asegura que “la violencia nunca arregla nada ni es una solución de nada”.
El titular de la diócesis a la que pertenece Torre Pacheco alentó a tantos que llaman a la calma y a la serenidad y animó a “buscar siempre la paz y evitando todo tipo de exaltación”.
“Le pido al Señor que nos conceda a todos la fuerza para ser testigos de la paz y del amor, y que incluso seamos testigos también del perdón”, añadió.
Beneficios de la migración
También ha alzado la voz el obispo Xavier Gómez de Sant Feliu de Llobregat, diócesis que ha sufrido recientemente en Piera el incendio de una mezquita a punto de ser inaugurada.

En declaraciones a la revista Ecclesia, denunció “la creciente instrumentalización del dolor y el miedo para alimentar discursos que siembran división, odio y sospecha hacia personas migradas”.
El dominico considera que “los datos sobre los beneficios económicos y sociales de la migración en España son incuestionables, y debido a nuestro lamentable invierno demográfico sabemos que necesitaremos más”.
“Basta de cinismo, de armar palabras y argumentos, de una cultura del enemigo entre adversarios políticos, entre vecinos o entre población precarizada”, pidió.
“Basta de desconexión de muchos dirigentes respecto al fondo de los problemas reales, sean vinculados a algunos aspectos de la migración, como sobre el mucho más urgente problema del acceso a la vivienda y al trabajo digno para todos”, añadió.
Causas y soluciones
Su alternativa a la violencia es “atajar lo que cronifica la pobreza y la desigualdad en nuestros barrios o territorios”.
Entre las causas de las tensiones, el obispo Gómez señala “un sistema de acogida que, en muchísimos casos, está fallando en su dimensión más humana e integral”, especialmente respecto a los menores migrados no acompañados.
“Sin un acompañamiento integral para que puedan aprovechar el tiempo de protección o tutela del Estado, sin redes que les sostengan, sin caminos de integración, ¿no los empujamos a la marginalidad?”, plantea.
En este sentido, trabajando cada día sin afán de lucro, como Caritas y otras organizaciones, “desde una atención integral, personalizada y comunitaria, con arraigo y esperanza, con leyes adecuadas, se dan las bases para la integración de las personas, se construyen puentes en lugar de muros”, asegura el obispo Gómez.
Y anima a reflexionar y a reclamar “soluciones no simplistas que sean acordes con la ley, la justicia, la paz desarmada y desarmante, la dignidad humana y el bien común”.











