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‘The Studio’: una serie sobre la pasión por el cine

the studio Martin Scorsese
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José Ángel Barrueco - publicado el 11/07/25
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Martin Scorsese, invitado de lujo en el episodio piloto

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Las primeras sorpresas de la nueva serie de Apple, The Studio, aparte de su calidad, son la participación de Martin Scorsese interpretándose a sí mismo y las intervenciones ocasionales de Bryan Cranston en el papel de un personaje desquiciado y divertidísimo. A esos tres elementos, presentes en el primer episodio, se van sumando guiños a numerosas películas y la aparición de estrellas y cineastas: Ron Howard, Steve Buscemi, Olivia Wilde, Adam Scott, Sarah Polley, Zac Efron, Paul Dano, Jean Smart… 

En Aleteia nos interesa sobre todo ese episodio porque contiene imágenes en las que Scorsese, aunque hace de sí mismo, en realidad es un personaje basado en él, ya que va a aceptar dirigir un proyecto inventado para la serie. Al igual que a Alfred Hitchcock, al director de Casino y Silencio siempre le ha gustado aparecer en varias de sus películas, en cameos para interpretar a locutores, fotógrafos, repartidores, mafiosos o narradores. También ha participado en filmes de otros cineastas. Y no se desenvuelve mal como actor: baste con recordar sus personajes de pasajero en Taxi Driver y de Vincent Van Gogh en los Sueños de Akira Kurosawa. De hecho, es uno de los famosos que más sensación causan en The Studio. 

the studio Martin Scorsese

Además es alguien que genera noticias en el mundo del cine y la televisión a un ritmo casi agotador. A sus próximos proyectos debemos sumar la producción ejecutiva de la serie The Saints (sobre la vida y los milagros de varios santos) y del documental Beatles’64.

Recientemente se publicó el libro Diálogos sobre la fe, que recogía sus conversaciones con el sacerdote y escritor italiano Antonio Spadaro, del que se publicó este artículo en Aleteia, y que recoge declaraciones suyas como: “Para mí todo se reduce a la cuestión de la gracia. La gracia es algo que sucede a lo largo de la vida. Llega cuando no te la esperas” o “Mi camino ha sido –y es– el catolicismo. Tras muchos años pensando en otras cosas, probando con esto o con lo otro, donde más cómodo me siento es siendo católico. Creo en los principios del catolicismo”. 

En busca de la creatividad

The Studio comienza cuando Matt (Seth Rogen, esta vez nada cargante) es ascendido a director de Continental Studios, una productora cinematográfica inmersa en la crisis financiera. A Matt le ordenan que produzca películas que los lleven al camino del éxito económico. Él, sin embargo, tiene dentro a un creador, alguien que sabe que una película puede trascender y ganar premios, además de triunfar en la venta de entradas. Su cometido será aunar creatividad y taquilla, algo dificilísimo en una industria donde tanta gente toma decisiones, donde los egos inflados pueden arruinar una producción y donde sufren La Ley de Murphy: si algo puede salir mal, saldrá mal. 

Cada episodio suele relatarnos las vicisitudes de una película en fase de rodaje o de pre-producción: cambios de reparto de última hora, escenas imposibles de rodar dentro del plan, presupuestos que se descontrolan, sugerencias a directores que probablemente no las acepten… En los dos últimos capítulos hay un giro, ya que en uno de ellos asistimos a la entrega de los Globos de Oro y, en otro, a la asistencia a la CinemaCon. 

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Matt, junto a su equipo de colaboradores, entre los que se cuentan productores, jefas de marketing y asistentas (y en donde encontramos a tres grandes actrices de comedia: Kathryn Hahn, Catherine O’Hara y Chase Sui Wonders), en realidad es alguien que atrae el caos a pesar de sus buenas intenciones y de su intuición para el negocio del cine: en sus manos casi todo suele desembocar en desastre. Tiene un don para meter la pata y arruinar escenas. 

Ésa es una de las claves de la serie: así, comprobamos cómo conseguir que una película salga adelante, y además tenga calidad, es poco menos que un milagro. Con tantos problemas, choques de egos, costes financieros que se disparan, desastres climáticos, discusiones por el montaje o por el casting, es milagroso que hayan salido obras como Tiburón, El padrino, Espartaco, El exorcista, El renacido o Apocalypse Now. Pese a su don para arruinarlo todo, Matt es alguien que cree de pleno en la creatividad. Sabe que ciertas películas pueden convertirse en arte, ayudar a otras personas y alcanzar cierto nivel de trascendencia. 

The Studio es una de las mejores series del año. Y de las más cómicas, algo esencial en un panorama televisivo dominado por el terror, los zombis y el apocalipsis, las violencias mafiosas, los westerns sangrientos y las tramas de homicidios: la serie constituye cierto alivio, cierto relax para el espectador al que le gustan aquellos géneros pero también siente, de vez en cuando, la necesidad de rebajar la tensión en los contenidos audiovisuales que consume. 

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