“La Iglesia y el mundo no necesitan personas que cumplan con sus deberes religiosos exhibiendo su fe como un signo externo; necesitan, más bien, obreros dispuestos a trabajar en el campo misionero”, explicó el Papa León XIV durante su meditación dominical del 6 de julio de 2025. Por última vez antes de sus vacaciones de verano en Castel Gandolfo, la pronunció desde la ventana del Palacio Apostólico del Vaticano, ante los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro bajo un calor sofocante.
"Dios, como un sembrador, salió generoso al mundo a sembrar y puso en el corazón del hombre y en la historia el deseo de lo infinito, de una vida plena, de una salvación que lo libere", explicó el Papa, comentando la imagen de "la mies abundante", desarrollada en el extracto del capítulo X del Evangelio según San Lucas leído durante las Misas de este XIV Domingo del Tiempo Ordinario.
"El Reino de Dios germina como una semilla en la tierra, y los hombres y mujeres de hoy, aun cuando se sienten abrumados por tantas otras cosas, esperan una verdad mayor, buscan un sentido más profundo para sus vidas, anhelan la justicia, llevan dentro la aspiración a la vida eterna", explicó el pontífice peruano-estadounidense.
Sin embargo, los obreros son pocos. "El Señor quiere hacer algo grande en nuestras vidas y en la historia de la humanidad, pero pocos se dan cuenta, se detienen a acoger este don, a proclamarlo y a compartirlo con los demás", lamentó el obispo de Roma.
Vivir la fe en la vida cotidiana
"Puede haber 'cristianos ocasionales' que de vez en cuando se entreguen a algunos buenos sentimientos religiosos o participen en ciertos eventos; pero son pocos los que están dispuestos a trabajar todos los días en el campo de Dios", observó León XIV,
Así, dejó claro que los verdaderos cristianos son aquellos que cultivan "en su corazón la semilla del Evangelio y luego la llevan a la vida cotidiana, en la familia, en el trabajo y en el estudio, en los diferentes ambientes sociales y entre los necesitados".
Para tejer esta coherencia de vida cristiana, «no es necesario tener muchas ideas teóricas sobre conceptos pastorales; sobre todo, debemos orar al Dueño de la mies», insistió el Papa. "La relación con el Señor, cultivando el diálogo con Él, es, por tanto, primordial. Él entonces nos hará sus obreros y nos enviará al campo del mundo como testigos de su Reino", explicó León XIV.
El Papa concluyó su discurso deseando que "todos puedan tomarse unas vacaciones, para descansar el cuerpo y la mente".
Esta fue su última aparición en Roma antes de partir hacia Castel Gandolfo para unas vacaciones de dos semanas. Desde este pueblo de los Castelli Romani, un tradicional retiro de verano para los papas, ofrecerá sus meditaciones del Ángelus dominical los días 13 y 20 de julio.











