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El palio de los arzobispos les recuerda el peso de su cargo

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REMISE-PALLIUM-PAPE-AFP

Crédito: THOMAS COEX / AFP

Benoît XVI recevant le pallium lors de sa messe d'installation, avril 2005.

El Papa, así como varios arzobispos, lleva un pañuelo blanco conocido como palio. Tiene un profundo significado y simbolismo espiritual

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Cada año, en la solemnidad de san Pedro y san Pablo, el 29 de junio, el Papa concede el palio a los arzobispos metropolitanos (los que dirigen las diócesis o arquidiócesis más grandes de su provincia eclesiástica) recientemente nombrados.

El palio es una vestidura blanca en forma de pañuelo que se lleva sobre la casulla del obispo (o del Papa) y que la Iglesia ha utilizado al menos desde el siglo IV.

Se confeccionan con lana de corderos que se presentan en la fiesta de santa Inés de Roma (21 de enero), cuyo nombre se asoció a la palabra latina para cordero (agnus). Tradicionalmente, ese día el Papa bendice dos corderos y el Jueves Santo se esquila la lana.

Por esta asociación, se vincula simbólicamente a la idea del obispo como "pastor" de su rebaño, al cuidado de sus necesidades.

El palio: Una pesada carga

El simbolismo va más allá, ya que el palio tiene características adicionales, como explica la Oficina de Celebraciones Litúrgicas:

"Está adornado con seis cruces de seda negra, una en cada extremo y cuatro en la incurvatura, y está decorado por delante y por detrás, con tres alfileres de oro y joyas (acicula)".

Puede parecer una simple elección artística, pero pretende evocar un significado particular.

Las cruces recuerdan la cruz que Jesús llevó sobre sus hombros, además de sus cinco heridas. Además, los tres alfileres simbolizan los tres clavos que se clavaron en las manos y los pies de Jesús.

El negro también es una elección deliberada, ya que recuerda al obispo la necesidad de "morir a sí mismo" como parte de su ministerio. A veces se utiliza el color rojo, que también tiene una idea similar, recordando la sangre que debe derramarse en el ministerio activo.

El Papa Benedicto XVI habló del significado del palio en su primera homilía como Papa, diciendo:

"El simbolismo del palio es aún más concreto: la lana de cordero quiere representar a la oveja perdida, enferma o débil que el pastor pone sobre sus hombros y lleva a las aguas de la vida".

Los arzobispos que reciben el palio tienen mucha responsabilidad en la Iglesia y deberían recordar este simbolismo siempre que lleven el palio.

Es a la vez una invitación y una advertencia, que les recuerda que muchas almas cuentan con su ministerio.