Entendemos que el pecado es una ofensa contra Dios y contra el prójimo, pero cuando se trata de pecados contra uno mismo, ¿tenemos claro cuáles pueden ser?
Hemos estudiado, en el Catecismo de la Iglesia católica, que el pecado es una falta en contra de Dios y del prójimo, hasta nos aprendimos el decálogo y los mandamientos de la Iglesia. Pero quizá no hemos reflexionado suficiente sobre los pecados que atentan contra uno mismo.












