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Jóvenes del barco Bel Espoir muestran cómo promover la paz 

Jóvenes del barco Bel Espoir muestran cómo promover la paz
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Patricia Navas - publicado el 17/06/25
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Ideas y experiencias de un heterogéneo grupo de jóvenes que está atravesando el Mediterráneo en busca de esperanza

Decenas de jóvenes de distintos países y creencias están participando en una travesía por el mar Mediterráneo para promover la paz. 

Participar por turnos en la navegación conviviendo en el mismo barco, el Bel Espoir, constituye ya de por sí un “laboratorio de paz”. 

Pero además trabajan temas como la migración, la cultura, la religión, el medio ambiente, la educación, la religión, las tradiciones y el papel de la mujer.

El buque escuela por la paz Bel Espoir está navegando de marzo a octubre de 2025 para unir cinco orillas del Mediterráneo.

En estos momentos, se encuentra en Chipre. No ha podido hacer escala en el Líbano, como estaba previsto, a causa de la tensa situación que sufre estos días Oriente Medio.

Jóvenes del barco Bel Espoir muestran cómo promover la paz

“Con gran pesar hemos cancelado el Festival de la Paz programado para celebrarse en Jounieh y Beirut los días 16 y 17 de junio”, detalla su web

A pesar de ello, “los jóvenes se están movilizando para apoyar iniciativas por la paz y la justicia en las orillas del Mediterráneo”.

Sin fronteras

El 12 de junio, Med25 Bel Espoir estuvo presente en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos celebrada en Niza.

Su representante, el padre Alexis Leproux, explicó que “el mar, como el cielo, no tiene fronteras”. 

“Los peligros que lo amenazan provienen principalmente de nuestras guerras, nuestros modos de vida, nuestra indiferencia ante la vida, los desequilibrios económicos y las tensiones políticas”, continuó. 

Y destacó que “la paz se aprende y se construye”, y por eso se ha involucrado a “la juventud de nuestras costas mediterráneas en una escuela de paz”.

“La experiencia de navegar es un primer paso fundamental para la concienciación”, explicó. 

“Los jóvenes descubren que el mar no es una cloaca compartida, sino una cuna, una cuenca donde la vida abunda”, añadió.

“El mar primero nos purifica”

El primer día el viaje, tras zarpar desde Barcelona, el capitán del barco dijo a los jóvenes: “El mar primero nos purifica”.

Uno de los participantes, Romano, confirma que “el mar nos conmueve, nos sacude profundamente”.

“Nos aplasta al principio por el dolor que causa -explica-. El mareo nos devuelve a reconectar con nuestra condición limitada”. 

“El mar nos humaniza, nos devuelve a la superficie, ni más arriba ni más abajo”, reflexiona. 

“Esta inmensidad, esta intensidad, esta autenticidad, nos libera de nuestras limitaciones -añade-. Perdemos el rumbo, el cuerpo se desestabiliza, el corazón se desorienta, y sin embargo, cuando todo se calma, nos renovamos”.

En la misma barca

Jóvenes del barco Bel Espoir muestran cómo promover la paz

Respecto al diálogo y la reflexión, Bertha El Hajj explica en la web de los Focolares que “no eran discusiones teóricas, eran temas profundamente personales”.

“Compartimos nuestras opiniones y a veces chocamos -añade-. En ocasiones, las discusiones se acaloraron, hubo momentos de frustración”.

“Pero la verdad es esta: no puedes simplemente irte de un barco, no puedes volver a casa y dormir”, advierte El Hajj. “Vives junto con los demás: comemos juntos, navegamos juntos,... literalmente, estamos en la misma barca, esto lo cambia todo”, destaca. 

Por ejemplo, continúa, “no se podía seguir enojado por mucho tiempo, tuvimos que hablarlo, tuvimos que escucharnos, y a veces tuvimos que admitir nuestros errores”.

El Hajj asegura que lo que más le impactó fue que, "a pesar de todas nuestras diferencias, teníamos mucho en común". 

“Hemos reído mucho, bailamos, sentimos el mal de mar juntos -relata-. Incluso tuvimos la oportunidad de ayunar juntos, ya que estuvimos en tiempos de Cuaresma y Ramadán”.

“A través de todo esto aprendí que la paz no es algo lejano ni inalcanzable -reflexiona-. Es algo muy humano, es confusa y requiere esfuerzo pero es posible”.

Jóvenes transformados

Jóvenes del barco Bel Espoir muestran cómo promover la paz

“Gracias a esta barca abierta a la diversidad, los jóvenes experimentan concretamente la pertenencia a una comunidad", explica a La Vie Alexis Leproux, vicario episcopal de la diócesis de Marsella, quien lidera este proyecto.

“Regresé transformada -concluye El Hajj-. No porque crea que ya hemos resuelto todos nuestros problemas, sino porque ahora creo que la paz no es un sueño, es una elección, una elección que realmente empieza por ver y escuchar al otro”.

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