"La asociación Trinidad-deporte no es especialmente común, y sin embargo, no está fuera de lugar", explicó León XIV durante la Misa celebrada el 15 de junio de 2025 en la Basílica de San Pedro, con motivo del Jubileo de los Atletas y la solemnidad de la Santísima Trinidad. El Papa desarrolló una reflexión original sobre el vínculo entre el esfuerzo de los atletas y la dinámica trinitaria, que constituye una "relación viva entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo".
Esta "danza de amor mutuo" constituida por la representación de la Trinidad se une a la actividad deportiva, que constituye "un movimiento de uno mismo hacia el otro, ciertamente externo, pero también y sobre todo interno", explicó León XIV, conocido por su pasión por el tenis, el fútbol y el béisbol.
Pensemos en una expresión común en italiano para animar a los atletas durante las competiciones: el público grita "¡Dai!" (¡Vamos!). Quizás no lo pensemos, pero es un imperativo magnífico: es el imperativo del verbo "darse (dar)", explicó el Papa.
Señaló que para los deportistas se trata "de entregarse a los demás, a su crecimiento, a la afición, a sus allegados, a los entrenadores, a los compañeros, al público, incluso a los rivales, y, si eres verdaderamente atlético, esto va más allá del resultado", acotó.
León XIV hizo eco de las palabras pronunciadas por san Juan Pablo II en el Jubileo de los Atletas el 12 de abril de 1984:
"El deporte es alegría de vivir, juego, fiesta y, como tal, debe ser valorado [...] redescubriendo su gratuidad, su capacidad de crear vínculos de amistad, de favorecer el diálogo y la apertura hacia los demás, [...] más allá de las duras leyes de la producción y del consumo y de cualquier otra consideración puramente utilitaria y hedonista de la vida"
El deporte contra el individualismo y la influencia digital
El pontífice peruano-estadounidense señaló que el deporte sigue siendo "un valioso medio de formación humana y cristiana". Ante el "individualismo exacerbado" que caracteriza al mundo contemporáneo, "puede así convertirse en un importante instrumento de recomposición y encuentro: entre los pueblos, en las comunidades, en las escuelas y lugares de trabajo, en las familias", explicó León XIV.
También señaló que el deporte puede ayudar a superar las adicciones digitales.
"Frente a la tentación de escapar a mundos virtuales, ayuda a mantener una conexión sana con la naturaleza y con la vida real, el único lugar donde se practica el amor"
Finalmente, "en una sociedad competitiva, donde parece que solo los fuertes y los ganadores merecen vivir, el deporte también enseña a perder, al confrontar al hombre, en el arte de la derrota, con una de las verdades más profundas de su condición: la fragilidad, el límite, la imperfección". Enfatizó que "los campeones no son máquinas infalibles, sino hombres y mujeres que, incluso al caer, encuentran el coraje para levantarse".
También aquí retomó una expresión de Juan Pablo II, esta vez durante el Jubileo del año 2000, presentando a Jesús como "el verdadero atleta de Dios, porque venció al mundo no con la fuerza, sino con la fidelidad de su amor".
Inspirándose en el ejemplo del beato Pier Giorgio Frassati, apasionado montañero a quien canonizará el 7 de septiembre, León XIV señaló que "su vida, sencilla y luminosa, nos recuerda que, así como nadie nace campeón, nadie nace santo. Es el entrenamiento diario en el amor lo que nos acerca a la victoria definitiva y nos capacita para trabajar por un mundo nuevo".
Rindiendo homenaje al Papa Francisco, León XIV invitó a los atletas a confiar en su intercesión. "Pidámosle que acompañe nuestros esfuerzos y nuestro entusiasmo, y que los dirija siempre hacia lo mejor, hasta la victoria más grande: la de la eternidad, el 'campo infinito' donde el juego no tendrá fin y donde la alegría será plena", pidió el Obispo de Roma.













