Abimael Díaz, viajó a Estados Unidos con el propósito de hacerle la vida imposible a su padre y terminó sirviendo a Dios en el apostolado y en la remodelación de la iglesia
Cuando nos dejamos quebrantar en los brazos de Dios y le compartimos nuestra carga, Él hace obras maravillosas en nosotros. Este es el caso de Abimael Díaz, quien a pesar de las heridas y los retos de la vida, tuvo un inesperado encuentro con Cristo después de una fractura en un partido de futbol.
Abimael lleva 28 años viviendo en Estados Unidos, país al que migró con tan solo 15 años. Se llevó una mochila y un propósito en particular: hacer imposible la vida de su padre, quien tiempo atrás lo había abandonado.














