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Ya me confesé y la culpa sigue, ¿qué hago? 

4 min de lectura
Man talking to priest during confession in booth, space for text

Crédito: New Africa | Shutterstock

El sacramento de la confesión es un acto de liberación; pero puede suceder que, después de haber recibido el perdón de Dios, la culpa siga acechando. Te explicamos por qué

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La confesión sacramental es, en esencia, un acto de liberación: un encuentro con la misericordia divina que, en teoría, debería disolver el peso de la culpa. Sin embargo, para muchas personas—especialmente para aquellas con tendencias escrupulosas—, el perdón recibido no logra calmar la tormenta interior. Persiste una voz interna que sigue repitiendo: "No es suficiente. No merezco sentirme en paz".

¿Por qué ocurre este fenómeno, que entrelaza lo espiritual y lo psicológico? Y, más importante aún: ¿cómo sanar esa fractura entre el alma y la gracia que ya se ha recibido?