Los “futbolistas de Dios” contagian alegría desde las costas de Venezuela, donde constituyen un semillero de futuros jugadores profesionales. Un extraordinario esfuerzo de la Iglesia Católica, apoyado por Unicef, como alternativa a la migración forzada
Un innovador programa de la Iglesia Católica les da esperanza y futuro a niños rescatados de la migración ilegal. Están en una olvidada región fronteriza, en las cosas venezolanas, donde el futbol se une con la vocación misionera para convertir lágrimas en sonrisas.
Son los “futbolistas de Dios”, niños muy chicos que hacen deporte cada semana de forma profesional en Venezuela. Su academia está legalmente registrada, aunque las prácticas se realizan sobre un accidentado campo de futbol en el que sobra la arena y abundan las ilusiones.














